Francia está bajo alerta roja por una ola de calor extrema que afecta a 39 millones de personas, destacando la urgencia de adaptar las infraestructuras.
Esto a pesar que el agua residual que llega al principal afluente de la capital es depurada. El motivo: el alto consumo de medicamentos en la población.
Contribuyen a mitigar el cambio climático, a la disponibilidad de agua dulce y al control de sequías e inundaciones, entre otros servicios ecosistémicos