El mirador de Huayhuacalle, bautizado popularmente como la “Muralla China Andina”, se ha convertido en uno de los atractivos más llamativos de Perú.
Ubicado en el distrito de San Pedro de Cachora, provincia de Abancay, ofrece vistas únicas del cañón del Apurímac, considerado uno de los más profundos del mundo con 4691 metros de profundidad.
Su infraestructura, inspirada en la famosa muralla asiática, fusiona arquitectura contemporánea con el imponente entorno de la Cordillera de los Andes, atrayendo entre 150 y 200 visitantes diarios.
Paisajes y fauna emblemática
Desde el mirador pueden observarse:
- El cauce del río Apurímac, que se extiende por 700 km.
- El nevado Padreyoc.
- El complejo arqueológico de Choquequirao, conocido como la “hermana sagrada de Machu Picchu”.
- Avistajes de cóndores andinos, gracias a la presencia de nidos en la zona.
Este espacio se integra al Circuito Turístico del Cañón del Apurímac, que busca potenciar la región como destino de aventura y naturaleza.
Impacto económico y cultural
Las autoridades locales destacan que la obra dinamiza la economía y genera empleo para familias vinculadas al turismo. Además, se proyecta como complemento estratégico del futuro Teleférico de Choquequirao, que facilitará el acceso a uno de los sitios arqueológicos más importantes de Sudamérica.
La iniciativa forma parte de un conjunto de nueve miradores planificados, entre ellos el próximo Mirador de Incarracay, y refuerza la identidad regional con elementos culturales como la representación del cóndor.

Turismo sostenible
El proyecto, financiado por el Gobierno Regional de Apurímac, busca impulsar el turismo sostenible y fortalecer la economía local. Especialistas estiman que la región podría recibir más de un millón de visitantes al año, lo que abriría rutas alternativas hacia Choquequirao y consolidaría a Apurímac como un polo turístico internacional.
Más allá de la recreación, el mirador constituye un ejemplo de armonía entre arquitectura contemporánea y tradición histórica, promoviendo la preservación del entorno natural y arqueológico.
Comparación internacional: la “Muralla China de España”
El concepto de muralla natural también existe en Europa. En la sierra de Montsec, comarca de Ribagorza (España), se encuentran las Roques de la Villa, conocidas como la “Gran Muralla China de España”. Esta formación geológica de piedra caliza surgió en el Cretácico y funcionó como defensa natural en la Edad Media.
A sus pies descansan los vestigios del pueblo deshabitado de Finestres, abandonado en 1960 tras la construcción de un embalse. Allí se conserva la ermita románica de San Vicente, del siglo XI, que corona el conjunto rocoso.
El acceso es complejo: requiere recorrer una pista de tierra de 10 km desde Estopiñán del Castillo, aunque también puede contemplarse mediante excursiones en barco por el pantano de Canelles.
La “Muralla China Andina” se consolida como un nuevo ícono turístico de Perú, capaz de combinar paisajes espectaculares, patrimonio cultural y desarrollo sostenible.
Al igual que su homóloga española, representa la unión entre naturaleza, historia y turismo responsable, ofreciendo experiencias únicas para viajeros nacionales e internacionales.



