Con tecnología de pirólisis transformando desechos en recursos con el reciclaje de neumáticos: la planta que convierte los elementos usados en combustibles y materias primas.
El reciclaje de neumáticos se inicia con miles de neumáticos abandonados en Chile ahora tienen un destino sustentable gracias a una planta pionera que utiliza pirólisis, un proceso térmico sin oxígeno que descompone el caucho en materiales reutilizables.
Con la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor) vigente desde 2022, que exige reciclar el 90% de estos residuos para 2030, empresas como esta lideran un cambio crucial: procesan 500 toneladas de neumáticos, evitando que contaminen durante siglos.
Jañia Yestrup, Fabián y Mauricio Gómez son protagonistas de esta revolución ambiental que combina tecnología, legislación y conciencia ecológica.

La revolución de la pirólisis: de la calle al reactor con el reciclaje de neumáticos
En el corazón de la operación está un reactor gigante que funciona como una «olla a presión«. Los neumáticos, incluidos los de maquinaria minera —fragmentados previamente—, se someten a temperaturas extremas sin combustión.
«No es una quema, es una transformación térmica», explica Fabián, operador de la planta. El proceso, que dura 21 horas, genera tres productos clave: acero para fundición, carbón negro (usado en combustibles alternativos) y piroil, un diesel que alimenta la misma planta. «No usamos petróleo después del encendido inicial», destaca Yestrup.
Impacto legislativo y cambio de mentalidad empresarial
La Ley REP obliga a importadores y fabricantes a gestionar sus neumáticos, rompiendo con décadas de abandono. Mauricio Gómez, experto con trayectoria en minería, subraya: «Antes, las empresas se desentendían tras venderlos.
Hoy deben responsabilizarse por el volumen que introducen al país». El marco legal no solo evita que los neumáticos terminen en vertederos o barricadas —donde tardarían 400 años en degradarse—, sino que impulsa una economía circular.
Reciclaje de neumáticos: de pellet tóxico a la solución definitiva
Anteriormente, el reciclaje consistía en triturar neumáticos para crear pellets en canchas sintéticas o pisos de gimnasios. Sin embargo, estudios europeos alertaron en 2023 sobre su peligro: «Liberan gases tóxicos y partículas que llegan a acuíferos y mares», advierte Gómez. La pirólisis, en cambio, elimina el riesgo:
«El neumático desaparece como tal, sin residuos». Esta tecnología ya ha inspirado proyectos paralelos, como usar el calor residual del reactor para deshidratar frutas o climatizar hospitales.
Innovaciones futuras y sustentabilidad a largo plazo
La planta explora incluso aplicaciones para el carbón negro. «Lo compactamos con almidón de papa —abundante en la zona— para crear ‘empanaditas’ que evitan emisiones de polvo», detalla Gómez.
Además, podría reemplazar el carbón bituminoso que la minería chilena importa desde Australia —un viaje de 13.300 km—, reduciendo la huella de carbono.
Un legado para las próximas generaciones
Para Gómez, el proyecto trasciende lo ambiental: «Mis nietos tendrán un futuro con menos contaminación. Ya no verán neumáticos enterrados o en calles».
Su emoción refleja un objetivo mayor: escalar este modelo a otros residuos, como pilas o electrodomésticos, bajo el principio de que «quien comercia, debe gestionar».
Con cada neumático transformado, Chile avanza hacia un paradigma donde los desechos no son el fin, sino el inicio de nuevos ciclos productivos.




