En el sur del conurbano bonaerense, en Quilmes, funciona desde hace más de una década un espacio que representa mucho más que un refugio: es un hospital equino modelo, construido con esfuerzo comunitario, que ha salvado y rehabilitado a más de 1.500 caballos víctimas de la tracción a sangre. Hoy, ese lugar está en peligro: el predio fue puesto en venta, y la organización que lo gestiona —Caballos de Quilmes— necesita ayuda urgente para evitar su desalojo.
“No hay plan B”, advierte Karina, directora y fundadora de la ONG en dialogo con TN. “El campo no puede trasladarse, y si lo perdemos, desaparece el hospital, el único de este tipo en la provincia que puede darles una segunda oportunidad real.”
Una lucha contra la violencia, la precarización y el abandono
Caballos de Quilmes nació en 2012, tras la aprobación de una ordenanza que prohibió la tracción a sangre en el distrito. El objetivo: dar respuesta a la ausencia del Estado ante el maltrato animal y sus múltiples ramificaciones sociales, como el trabajo infantil, la precarización laboral y el deterioro ambiental asociado al uso de equinos como transporte urbano informal.
Los animales rescatados llegan extenuados, desnutridos, con lesiones severas o directamente abandonados en la vía pública. Muchos fueron encontrados con heridas agusanadas, fracturas, cólicos o tras desvanecerse en la calle.
Para atender estos casos, la ONG logró construir —en plena pandemia y gracias a cientos de donaciones— un hospital con quirófano, sala de terapia intensiva, maternidad y áreas de rehabilitación, que además funciona como espacio de formación para estudiantes de veterinaria.
Cuidado 24/7, con un equipo de voluntarios que no baja los brazos
Actualmente, el predio alberga más de 80 caballos. Cada semana, unas 40 personas —entre voluntarios y veterinarios ad honorem— se turnan para limpiar, alimentar, medicar y asistir a los animales, con guardias activas las 24 horas del día. Algunos necesitan ser levantados cada dos horas con malacates por su debilidad extrema. Otros requieren intervenciones quirúrgicas cuya única alternativa es este hospital.

“Cada caso que atendemos es un pedacito del alma que se nos va”, confiesa Karina. “Es un trabajo físico y emocional que hacemos todos los días sin descanso, porque estos caballos ya lo perdieron todo una vez y no pueden volver a quedar a la intemperie.”
La campaña: salvar el campo, salvar la dignidad
Tras la muerte del dueño original, los herederos pusieron el campo en venta y no existe posibilidad de traslado. Por eso, la ONG lanzó una campaña nacional para recaudar fondos con el apoyo de la actriz y activista Liz Solari y la organización Sintientes.
El objetivo es claro: evitar el desalojo y comprar el predio. Calculan que si 200.000 personas aportan $10.000, pueden lograrlo. “Sabemos que no es fácil, pero transformado en amor colectivo, no es imposible”, insiste Karina.
Más que un hospital equino: un símbolo de justicia
Caballos de Quilmes representa mucho más que un centro de rescate. Es una respuesta ética a décadas de naturalización del abuso animal, a la indiferencia institucional y a una sociedad que aún convive con caballos cargando peso entre autos último modelo.
“Acá comienza la dignidad que les fue robada”, concluye Karina. “Este hospital no puede desaparecer. Sería dejar sin voz, sin refugio y sin esperanza a quienes más lo necesitan.”
- Ayuda para “Caballos de Quilmes” con el alias: hospital.campo
- Desde el exterior: save.hospital
- Titular: Asociación Civil Libertad para los Caballos de Quilmes




