La organización internacional PETA denunció públicamente al artista puertorriqueño Bad Bunny por el uso de gallinas vivas en sus conciertos en el Coliseo de Puerto Rico.
El espectáculo, que se extenderá hasta septiembre, fue calificado por la entidad como una práctica innecesaria y perjudicial para los animales.
La residencia musical No Me Quiero Ir de Aquí incluye 30 funciones y marca un récord en el país. Sin embargo, la puesta en escena recibió críticas por incorporar animales vivos como parte del entretenimiento.
Desde PETA sostienen que este tipo de prácticas cosifican a los animales, tratándolos como objetos decorativos sin considerar sus necesidades físicas ni emocionales.
La organización recordó que no es la primera vez que el artista apela a este recurso, como el uso de gallinas. En 2024, Bad Bunny fue criticado por subir a escena con un caballo durante otra de sus giras internacionales.
Por qué los animales no deben ser usados en espectáculos
Especialistas en bienestar animal advierten que los espectáculos públicos no son entornos adecuados para ningún animal. La exposición a luces intensas, sonidos estridentes, movimientos bruscos y multitudes generan altos niveles de estrés.
Este estrés puede derivar en alteraciones del comportamiento, pérdida de apetito, enfermedades digestivas y deterioro del sistema inmunológico. Animales como gallinas, caballos, leones o elefantes no comprenden el entorno artificial al que son expuestos, y su salud se ve comprometida.
Además, los traslados, el confinamiento prolongado y la falta de condiciones apropiadas para su especie incrementan el sufrimiento. Por esto, su uso como parte del show no solo es innecesario, sino dañino.
Numerosos países ya restringieron o prohibieron el uso de animales en circos y espectáculos, precisamente para proteger su integridad física y emocional.

Alternativas éticas al entretenimiento con animales
El arte y la música pueden innovar sin recurrir al sufrimiento animal. Existen recursos visuales, tecnologías de realidad aumentada y efectos especiales que logran impacto escénico sin poner en riesgo a seres vivos.
Promover espectáculos libres de maltrato es parte del avance hacia una cultura de respeto. Desde hologramas hasta animación digital, las herramientas disponibles hoy permiten recrear cualquier escena sin comprometer la vida de un animal.
Algunos artistas ya optaron por reemplazar animales reales por representaciones digitales, marcando un camino más ético y sostenible para la industria del entretenimiento.
En tiempos donde la conciencia ambiental y el bienestar animal ganan relevancia, el cambio no solo es necesario: también es posible.



