En julio de 2024, un pescador capturó un esturión juvenil en aguas del Río de la Plata y lo donó a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). El hallazgo sorprendió por tratarse de una especie prehistórica, de aspecto similar a un tiburón, que puede alcanzar los cuatro metros de longitud.
Aunque su presencia en Argentina sigue siendo un misterio, los científicos advierten que su llegada podría alterar el equilibrio ecológico del río.
Un fósil viviente en aguas argentinas
Originario de América del Norte, Europa, África y Asia, el esturión ha sobrevivido a extinciones masivas y conserva rasgos primitivos como su esqueleto cartilaginoso y una cola similar a la de los tiburones.
En sus regiones de origen, está amenazado por la explotación comercial, especialmente para la producción de caviar, cuyo valor puede superar los 35.000 dólares por kilo.
En Argentina, el primer registro data de 1999, y se presume que los ejemplares provienen de la granja uruguaya Black River Caviar, ubicada sobre el Río Negro, desde donde habrían escapado tras una inundación.
Investigación científica y ciencia ciudadana: una alianza clave
El equipo del Instituto de Limnología (ILPLA), integrado por Darío Colautti, Tomás Maiztegui, Vivian Yorojo Moreno y estudiantes de zoología, conserva tres esturiones juveniles de las especies Acipenser baerii y Acipenser gueldenstati.
La captura de estos peces es difícil y depende, en gran parte, de la colaboración de pescadores deportivos y artesanales.
En 2023, el abogado Claudio Velardo donó un ejemplar capturado en Punta Lara, y el comercio Mantungo Pesca, de Berisso, ofreció un premio para quienes entregaran esturiones a los investigadores. Esta campaña permitió ampliar el estudio y generar entusiasmo comunitario en torno al proyecto.
Estómagos llenos de plástico: una señal de alerta ambiental
Los investigadores observaron que los esturiones estaban flacos y desnutridos, con pocos restos de alimento y gran cantidad de plásticos en sus estómagos. Según Maiztegui, “el río está extremadamente contaminado” y los microplásticos generan sensación de saciedad, provocando la muerte de peces nativos e invasores.
Este hallazgo revela que el problema central no es la especie invasora, sino el estado crítico del ecosistema fluvial, afectado por descargas cloacales, residuos industriales y basura urbana.

Riesgos ecológicos: ¿puede el esturión establecerse en el Río de la Plata?
Aunque no hay evidencia de una población silvestre establecida, los científicos advierten que, de asentarse, el esturión podría expandirse sin depredadores naturales. Su dieta, basada en invertebrados del fondo, podría modificar la estructura bentónica del río.
En su hábitat nativo, el esturión vive entre 40 y 100 años, migra entre zonas profundas y tranquilas, y regresa al río para desovar entre los 8 y 20 años de edad. Su longevidad y ciclo vital complejo lo convierten en una especie de alto impacto ecológico.
Ciencia en crisis: el desfinanciamiento limita el monitoreo ambiental
El proyecto se desarrolla en un contexto de desfinanciamiento del sistema científico nacional, donde los recursos son escasos y muchos insumos deben ser costeados por los propios investigadores.
En este escenario, el rol de los pescadores es fundamental para detectar nuevos ejemplares y ampliar el conocimiento sobre la especie.
Una campaña para seguir investigando
Cada nuevo esturión es una oportunidad para comprender el impacto de la especie y el estado del río.
El equipo planea relanzar la campaña de difusión para que más pescadores colaboren. Hasta ahora cuentan con tres ejemplares congelados y podrían sumar un cuarto desde San Clemente del Tuyú.
Reflexión final: más allá del esturión, el verdadero problema es la contaminación
La aparición de especies invasoras es un síntoma de un ecosistema desequilibrado.
“El problema no es tanto el esturión, sino el estado de nuestros ríos”, concluye Maiztegui. La presencia de plásticos, residuos y contaminantes en el Río de la Plata debería ser el foco de atención urgente, más allá del impacto potencial de una especie exótica.
Foto de portada: Claudio Velardo



