Un operativo del Servicio Nacional de Aduanas de Chile frenó un intento de tráfico de aves en la frontera con la Argentina en Mendoza.
Incautaron 50 crías a las que transportaban desde la provincia adentro de pequeñas cajas de jugo. El hallazgo ya están a disposición de la Justicia.
Cómo fue el operativo en la frontera
El hecho se desencadenó cuando agentes aduaneros detuvieron un vehículo para una inspección de rutina. La sospecha surgió al encontrar envases vacíos de alimento para aves en la guantera del auto. Cuando los ocupantes no supieron dar una explicación, se realizó una revisión más minuciosa.

Durante la requisa, se descubrió que ambos pasajeros llevaban las aves escondidas en su ropa. En total, se encontraron 50 crías de aves, cada una metida dentro de un pequeño envase de jugo.
Lamentablemente, 17 de ellas ya habían muerto debido a las precarias y extremas condiciones del traslado. Los dos individuos fueron detenidos de inmediato por el delito de tráfico de fauna.
Este caso resalta la constante amenaza del tráfico ilegal de animales para la biodiversidad y la necesidad de continuar los esfuerzos de control en las fronteras.
Tráfico de fauna: la amenaza silenciosa que atenta contra más de 140 especies en Argentina
El tráfico ilegal de especies silvestres sigue siendo una de las mayores amenazas para la biodiversidad de Argentina.
Pese a las leyes vigentes, cada año miles de ejemplares son capturados y vendidos clandestinamente. El comercio ilegal mueve millones de dólares y afecta tanto a animales como a plantas nativas.
Entre las especies más afectadas figuran aves emblemáticas como el cardenal amarillo, el tucán y el loro hablador, junto a reptiles como la boa lampalagua y mamíferos como el mono caí. Incluso las maderas preciosas y plantas como orquídeas o cactus son blanco del tráfico.
Este fenómeno no solo pone en riesgo a las especies, sino que también altera los ecosistemas. Cada extracción debilita las cadenas naturales, favorece la pérdida de hábitats y amenaza la salud pública al facilitar la transmisión de enfermedades.

Es importante saber que el tráfico de vida silvestre se alimenta de prácticas cotidianas como la compra de souvenirs elaborados con partes de animales, plantas o maderas. Estas acciones, aunque parezcan inofensivas, sostienen un mercado que empuja a muchas especies al borde de la extinción.



