Desde este lunes, 153 países se reúnen en Ginebra para discutir nuevas restricciones contra la contaminación por mercurio.
Este metal altamente tóxico hoy amenaza la salud humana y representa uno de los principales factores de pérdida de biodiversidad a nivel global.
Antes esto, la sexta conferencia del Convenio de Minamata plantea medidas concretas para reducir la comercialización de este metal.
Entre las propuestas más relevantes está la prohibición total de las amalgamas dentales.
Estos productos actualmente están contraindicados para mujeres en edad fértil, embarazadas y niños.
Sin embargo, continúan representando un riesgo para los profesionales odontológicos.
Los países también evaluarán alternativas para la fabricación de plástico PVC sin mercurio. Actualmente, el 60% de los catalizadores utilizados en esta industria contienen el metal tóxico. Las partes analizarán la viabilidad de prohibir estos componentes.

La minería artesanal, principal problema de la contaminación por mercurio
La minería de oro artesanal o a pequeña escala encabeza la lista como la mayor fuente de emisiones globales de mercurio.
Los representantes presentes en Ginebra abordarán estrategias específicas para controlar esta actividad.
«Las comunidades indígenas del Amazonas tienen concentraciones de mercurio hasta 15 veces más altas que los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud», advirtió la ONG alemana Sociedad Zoológica de Frankfurt en un comunicado oficial.
Teniendo en cuenta este dato, la conferencia cuenta con la participación de representantes de pueblos indígenas.
Estos enfrentan hoy la mayor vulnerabilidad a la contaminación por mercurio.
Su alta dependencia de los recursos naturales y el acceso insuficiente a servicios de salud y vigilancia medioambiental los coloca en una posición de riesgo extremo.
El Secretariado de Minamata destacó que la contaminación por mercurio es actualmente uno de los principales factores de pérdida de biodiversidad a escala mundial.
Una tragedia que dio nombre al tratado
El Convenio toma su nombre de la bahía japonesa de Minamata, que a mediados del siglo XX sufrió una grave contaminación por vertidos industriales de mercurio.
En ese entonces, miles de personas fueron envenenadas, desarrollando la llamada Enfermedad de Minamata.
Esta incluye síntomas como daños cerebrales, parálisis, habla incoherente y trastornos delirantes.
Las decisiones que se tomen en Ginebra durante esta semana serán fundamentales para proteger tanto la salud humana como el medio ambiente de los efectos devastadores del mercurio.



