La vaquita marina (Phocoena sinus), una pequeña marsopa que habita en el norte del golfo de California, es considerada el mamífero marino más amenazado del planeta.
Conocida como el “panda del mar” por los anillos oscuros alrededor de sus ojos y sus labios negros, su población ha disminuido en un 98 % en los últimos 30 años. El último conteo realizado en octubre de 2025 estima que quedan menos de 10 ejemplares en libertad.
La amenaza de las redes agalleras
El principal factor de riesgo es la pesca ilegal con redes agalleras, utilizadas principalmente para capturar al pez totoaba, cuya vejiga natatoria se vende en China por hasta US$ 10.000 como manjar. Aunque la pesca de totoaba está prohibida en México desde 1975 y las redes agalleras fueron vetadas en 2017, la práctica continúa. En marzo de 2025, el gobierno mexicano incautó más de 9 kilómetros de redes ilegales con 72 totoabas muertas.
La vaquita, de tamaño similar a la totoaba (1,5 metros de largo), queda atrapada como captura incidental, lo que ha llevado a la especie a niveles críticos de supervivencia.
Medidas de conservación y sus límites
México ha implementado acciones como:
- Área de tolerancia cero: una zona de 225 km² sin pesca en el alto golfo.
- Bloques de concreto con ganchos: instalados en el fondo marino para atrapar redes ilegales.
Si bien estas medidas han reducido parcialmente el uso de redes, no son suficientes, ya que las vaquitas utilizan hábitats fuera de esas áreas.
El científico mexicano Lorenzo Rojas Bracho, asesor de la Fundación Nacional de Mamíferos Marinos, insiste en que la clave está en proveer a los pescadores equipos alternativos seguros para la vaquita. Sin embargo, estos suelen ser más caros y menos eficientes, lo que desincentiva su uso.

La dimensión internacional del problema
La protección de la vaquita marina también depende de reducir la demanda ilegal de totoaba. Según Paola Mosig Reidl, de la ONG Traffic, es fundamental implementar proyectos de cambio de comportamiento en China para disminuir el consumo de vejiga natatoria.
Además, se plantea la opción de permitir la exportación de totoaba de cultivo bajo el concepto de “cultivo para la conservación”. Estudios de la Universidad de California en Santa Bárbara y AgroParisTech señalan que esta alternativa podría reducir la pesca furtiva, aunque su comercio internacional sigue siendo ilegal.
Presión internacional y sanciones
En 2023, México fue sancionado por CITES por no combatir eficazmente la pesca ilegal de totoaba, suspendiéndose temporalmente el comercio de vida silvestre regulada. Ese mismo año, la Comisión Ballenera Internacional emitió su primera alerta de extinción para advertir sobre el peligro crítico de la vaquita marina.
Un futuro incierto pero con esperanza
A pesar del panorama crítico, Rojas Bracho se muestra optimista respecto al nuevo gobierno mexicano, que asumió en 2024 y organizó reuniones específicas sobre la vaquita, mostrando voluntad política. La combinación de aplicación de la ley, cooperación internacional y reducción de la demanda podría ser la última oportunidad para salvar a esta especie única.
La vaquita marina simboliza la fragilidad de los ecosistemas frente a la presión humana y el comercio ilegal. Su supervivencia depende de acciones urgentes y coordinadas entre México, China y Estados Unidos, junto con un cambio cultural que reduzca la demanda de totoaba. El tiempo corre y cada ejemplar perdido acerca más a la humanidad a la extinción definitiva de este “panda del mar”.



