A partir de julio de 2026, la Unión Europea (UE) eliminará la exención fiscal para paquetes de menos de 150 euros procedentes de fuera del bloque comunitario. Estos envíos estarán gravados con un arancel fijo de 3 euros por producto, una medida que impacta directamente en plataformas de moda ultrarrápida como Shein y Temu, que basan su modelo en ventas masivas de ropa barata enviada directamente a consumidores.
Reacciones de Greenpeace
La organización ecologista Greenpeace celebró la decisión como un freno al consumismo, aunque advirtió que es insuficiente para transformar el modelo de negocio de la moda rápida. Según la ONG, este sistema se sostiene en:
- Producción masiva y contaminante.
- Explotación laboral, con mujeres y niños en condiciones precarias.
- Uso de sustancias químicas prohibidas en Europa, que incumplen la normativa REACH.
Greenpeace considera positivo que se graven los envíos, pero critica que la medida repercuta principalmente en los consumidores individuales y no en las empresas responsables del impacto ambiental y social.
Detalles de la nueva normativa
- Eliminación de la exención: todos los paquetes de menos de 150 euros provenientes de fuera de la UE pagarán 3 euros por producto.
- Objetivo declarado: frenar el auge del comercio electrónico de moda rápida y limitar la entrada de prendas con químicos peligrosos.
- Limitaciones: la medida no afecta a marcas de moda rápida que producen dentro de la UE, ni garantiza la eliminación de textiles contaminantes.

Críticas y propuestas de cambio
Greenpeace advierte que, aunque la medida puede actuar como disuasoria frente a las compras compulsivas y los famosos hauls de ropa, no aborda el problema estructural. La organización reclama que las Administraciones públicas:
- Exijan a la fast fashion una reducción de la producción de hasta el 50%.
- Mejoren la calidad de los productos y fomenten la producción cercana y localizada.
- Implementen normativas que impulsen la economía circular, la slow fashion, la reparabilidad y el mercado de segunda mano.
Impacto esperado
La medida puede reducir el atractivo de las compras internacionales de bajo costo, pero no frena la entrada de prendas con químicos peligrosos, como evidenció Greenpeace en análisis recientes de ropa enviada a España por Shein. Además, al cargar el peso sobre los consumidores, se limita su eficacia para combatir el impacto global de la moda rápida.
La decisión de la UE marca un paso importante hacia la regulación de la moda ultrarrápida, pero deja abierta la discusión sobre cómo responsabilizar directamente a las empresas. Para Greenpeace y otras organizaciones, el verdadero cambio vendrá de políticas que transformen la producción textil hacia un modelo sostenible, justo y circular.



