La Municipalidad de la Capital de Santiago del Estero inauguró el 26 de febrero el nuevo Jardín de Infantes N°27 Papa Francisco, ubicado en el barrio Saint Germés. La apertura coincidió con el inicio del ciclo lectivo 2026 para el nivel inicial.
El establecimiento se incorpora al Servicio Educativo municipal con una propuesta centrada en la educación ecológica, la tecnología y la formación vial. De este modo, el proyecto combina infraestructura moderna con una mirada ambiental desde los primeros años.
Con una superficie cercana a una hectárea y 1.800 metros cuadrados cubiertos, el edificio presenta un diseño exterior inspirado en el símbolo del infinito. Así, la arquitectura busca representar continuidad, aprendizaje y vínculo con el entorno.

Infraestructura sostenible y compromiso ambiental
El jardín dispone de salas comunes, laboratorio, sala de arte, informática, ludoteca y un anfiteatro cubierto de 260 metros cuadrados. Estos espacios fueron concebidos para promover dinámicas pedagógicas activas y creativas.
Sin embargo, la innovación no se limita al interior. El predio incluye huertas ecológicas, parquización con especies autóctonas y un sistema de recuperación de agua de lluvia destinada al riego, impulsado mediante un molino de viento.
Además, el diseño de doble piel del edificio optimiza la entrada de luz natural y reduce el consumo energético. A ello se suma iluminación LED alimentada con energía solar, lo que disminuye la huella ambiental del establecimiento.
En los patios centrales se instaló piso vinílico de bajo impacto, pensado para amortiguar caídas y mejorar la seguridad. Asimismo, el complejo cuenta con caminerías, circuito deportivo y juegos infantiles integrados al paisaje.
Educación vial y tecnología con enfoque sustentable
Otro rasgo distintivo es la pista destinada a la enseñanza de educación vial. Allí, los niños podrán utilizar vehículos eléctricos adaptados, incorporando nociones de movilidad responsable desde edades tempranas.
De esta manera, el jardín no solo introduce herramientas digitales y científicas, sino que también promueve hábitos sostenibles vinculados al transporte y la convivencia urbana.
El enfoque integral busca formar ciudadanos conscientes, capaces de comprender la relación entre tecnología, ambiente y calidad de vida. En consecuencia, la institución se posiciona como referencia en educación inicial con perspectiva ecológica.

La importancia de la educación ambiental desde la infancia
Incorporar la educación ambiental en la primera infancia resulta clave para construir sociedades más sostenibles. Durante los primeros años se consolidan valores, conductas y formas de vincularse con la naturaleza.
Por ello, experiencias como las huertas escolares fomentan el respeto por los ciclos naturales y la producción responsable de alimentos. Además, el contacto cotidiano con energías renovables y especies autóctonas fortalece la conciencia ecológica.
Asimismo, enseñar desde temprana edad sobre eficiencia energética, uso del agua y movilidad sustentable contribuye a generar cambios culturales duraderos. Así, el nuevo jardín no solo inaugura un edificio, sino también una forma de educar alineada con los desafíos ambientales del presente y del futuro.



