Los glaciares funcionan como cajas de ahorro de agua: acumulan recursos hídricos y los liberan en épocas de sequía, garantizando el abastecimiento de poblaciones y ecosistemas. En Argentina, estos cuerpos de hielo —incluyendo los glaciares de roca y escombros— son fundamentales para la regulación hídrica en zonas de montaña.
El investigador Lucas Ruiz, doctor en Ciencias Geológicas e integrante del Conicet, explicó en dialogo con Mongabay Latam que los glaciares y el permafrost son clave para la seguridad hídrica del país. La Ley de Glaciares vigente protege estas reservas, pero hoy está en el centro de un debate político y social.
La reforma propuesta
El gobierno argentino impulsa una modificación de la Ley 26.639, con media sanción en el Senado y actualmente en discusión en Diputados. La iniciativa busca:
- Flexibilizar la protección de glaciares y áreas periglaciares.
- Redefinir el objeto de protección a glaciares con “función hídrica efectiva”.
- Trasladar decisiones a las provincias, habilitando actividades económicas como minería e hidrocarburos en zonas antes protegidas.
Audiencias públicas y tensión social
Las audiencias públicas realizadas en marzo de 2026 evidenciaron el alto interés social: más de 100.000 inscriptos, aunque solo 200 pudieron participar. Hubo denuncias de recortes arbitrarios, tensión política y pedidos de medidas cautelares en la Justicia.
Los argumentos se dividen en dos grandes bloques:
- Gobierno y sectores mineros: sostienen que la ley actual no estaba reglamentada, que es necesario dar claridad y que la reforma permitirá inversiones, empleo y recaudación.
- Científicos y ambientalistas: advierten que la reforma viola el artículo 41 de la Constitución, pone en riesgo el agua potable y prioriza el lucro sobre la preservación ambiental.

El valor del ambiente periglaciar
Ruiz aclara que el ambiente periglaciar no es solo lo que rodea a los glaciares, sino zonas con suelos congelados permanentes (permafrost). Allí existen reservas de agua que regulan el recurso hídrico.
La ley actual protege estas áreas, pero la reforma introduce discrecionalidad: las provincias podrían decidir qué zonas se explotan y cuáles se protegen.
Inventario Nacional de Glaciares
El IANIGLA coordina el Inventario Nacional de Glaciares, que identifica glaciares de hielo y de escombros. Estos últimos, aunque en superficie parecen laderas rocosas, contienen grandes concentraciones de hielo y cumplen una función hídrica esencial.
Riesgos y escenarios futuros
La tensión principal radica en la compatibilidad de la reforma con la protección constitucional del ambiente frente a la búsqueda de inversiones mineras, especialmente de litio.
- Si se flexibiliza la ley, se habilitarían emprendimientos extractivos en zonas críticas, con riesgo de contaminación de ríos y pérdida de reservas de agua.
- Si se mantiene la protección actual, se preserva el recurso hídrico estratégico, aunque se limita la expansión minera en áreas de montaña.
Los glaciares son más que paisajes: son reservorios vitales de agua y reguladores frente a sequías. La reforma de la Ley de Glaciares enfrenta a dos visiones: la que prioriza el desarrollo económico inmediato y la que defiende la seguridad hídrica y ambiental a largo plazo.
El desenlace legislativo marcará el rumbo de la política ambiental argentina y definirá si el país protege sus reservas estratégicas o las expone a la presión extractiva.



