Investigadores de la Universidad de Cambridge analizaron el ADN de 1.343 golden retrievers adultos como parte del Golden Retriever Lifetime Study, impulsado por la Fundación Morris Animal desde 2012. El objetivo fue comprender las bases biológicas de las diferencias de temperamento en los perros y su posible relación con rasgos emocionales y cognitivos en humanos.
El trabajo utilizó el cuestionario C-BARQ para evaluar 73 comportamientos distintos, incluyendo agresividad, miedo, ansiedad por separación y nivel de actividad. Los perfiles conductuales se compararon con información genética mediante estudios de asociación del genoma completo (GWAS).
Hallazgos principales
El análisis identificó 12 regiones genéticas con asociaciones significativas a 8 características de comportamiento en perros.
Al comparar los resultados con bases de datos humanas, se descubrió que varios de esos genes también están vinculados a rasgos psicológicos en personas, como la ansiedad, la depresión, la sensibilidad emocional y la inteligencia.
Ejemplos destacados
- PTPN1: en perros, asociado a agresividad hacia otros canes; en humanos, relacionado con inteligencia y ciertos trastornos depresivos.
- ROMO1: en perros, vinculado a la capacidad de aprendizaje; en humanos, asociado a sensibilidad emocional, irritabilidad y rendimiento intelectual.
- Genes relacionados con el miedo no social (temor a estímulos como aspiradoras o ruidos fuertes) también aparecen vinculados en humanos con ansiedad y sensibilidad emocional.

Implicaciones científicas
Los investigadores subrayan que los genes no determinan por completo la conducta, sino que influyen en procesos biológicos más amplios como la regulación emocional y la forma en que el cerebro procesa estímulos. El comportamiento final depende también del entorno, la socialización y las experiencias de aprendizaje.
Estos hallazgos sugieren que los perros pueden servir como modelos de estudio para la salud mental humana, ya que comparten con las personas el entorno doméstico y urbano, desarrollando patrones emocionales comparables.
Aplicaciones prácticas
- Adiestramiento adaptado: reconocer predisposiciones genéticas puede ayudar a diseñar estrategias de manejo más empáticas y efectivas.
- Medicina veterinaria conductual: aporta herramientas para tratar problemas de comportamiento relacionados con el estrés o el miedo.
- Investigación en salud mental: ofrece pistas sobre los mecanismos biológicos que influyen en emociones y trastornos psicológicos humanos.
El estudio demuestra que algunas bases genéticas del comportamiento son compartidas entre perros y humanos, reforzando la idea de que la biología, la experiencia y el entorno interactúan en la construcción de la conducta. Comprender esta complejidad no solo mejora el bienestar animal, sino que también abre nuevas vías para investigar la salud mental en nuestra propia especie.



