En la localidad de El Chaltén, una convocatoria comunitaria busca frenar el deterioro de senderos en el Parque Nacional Los Glaciares. La propuesta apunta a intervenir en sectores críticos afectados por la erosión y el uso intensivo.
En particular, el tramo comprendido entre Laguna Capri y Río Blando presenta un desgaste significativo. Por ello, la iniciativa se organiza junto a la Administración de Parques Nacionales, con acompañamiento técnico y participación ciudadana.
De este modo, se busca no solo restaurar la traza, sino también generar conciencia sobre el cuidado de estos entornos frágiles.

Acciones concretas para recuperar la traza original
Las tareas previstas incluyen la limpieza de drenajes para evitar acumulación de agua. Asimismo, se trabajará en el bloqueo de senderos alternativos que agravan el impacto ambiental.
Por otra parte, se realizará la recomposición del camino mediante la recolocación de estacas y el retiro de piedras sueltas. Estas acciones permitirán mejorar la transitabilidad y reducir el desgaste.
Además, se contempla la instalación de señalización adecuada y la recolección de residuos. En conjunto, estas medidas buscan ordenar el uso del espacio natural.
Un problema agravado por la falta de mantenimiento
El deterioro de las sendas no es reciente, pero se intensificaron en los últimos meses. En consecuencia, la ausencia de brigadas de mantenimiento dejó sectores sin intervención periódica.
Históricamente, estas tareas se realizaban cada seis meses, lo que permitía conservar el estado de los caminos. Sin embargo, la falta de personal especializado generó un impacto visible.
En este contexto, la participación de voluntarios surge como una respuesta frente a una necesidad urgente de conservación.

Causas de la erosión en los senderos de montaña
La erosión observada en el área responde a múltiples factores que interactúan entre sí. En primer lugar, el agua de lluvia y deshielo tiende a acumularse en las zonas más bajas del terreno.
Como resultado, los senderos se convierten en canales naturales por donde circula el agua. Esto acelera el desgaste del suelo y profundiza la traza original.
Por otro lado, el tránsito constante de visitantes compacta el terreno y dificulta la absorción del agua. En consecuencia, aumenta el escurrimiento superficial y la degradación.
Además, cuando los caminantes evitan zonas húmedas, generan caminos alternativos. Esta práctica amplía el impacto sobre el bosque nativo y fragmenta el ecosistema.
Finalmente, factores como la pendiente, el tipo de suelo y las condiciones climáticas extremas intensifican el proceso erosivo en ambientes de montaña.
Turismo responsable y conservación a largo plazo
El crecimiento del turismo en El Chaltén incrementó la presión sobre sus senderos. Por ello, resulta clave promover prácticas responsables entre los visitantes.
En este sentido, respetar las trazas señalizadas y evitar desvíos es fundamental para reducir el impacto. Asimismo, la educación ambiental cumple un rol central en la conservación.
Finalmente, estas acciones colectivas permiten proteger uno de los paisajes más emblemáticos de la Argentina. La restauración de senderos no solo mejora la experiencia turística, sino que también resguarda la biodiversidad y el equilibrio ecológico.



