Hallazgo en el norte de Alaska: encontraron nuevas especies fósiles pertenecientes al Ártico cretácico

Un descubrimiento realizado en el extremo norte de Alaska abrió una nueva etapa en el estudio de los ecosistemas del Cretácico polar. Investigadores identificaron tres especies desconocidas de mamíferos que habitaron la región hace aproximadamente 73 millones de años, en un ambiente marcado por temperaturas extremas y largos períodos de oscuridad.

Los fósiles fueron encontrados en la Prince Creek Formation, una zona cercana al círculo polar ártico que ya había aportado evidencia sobre dinosaurios y reptiles adaptados al clima del norte. Sin embargo, este nuevo hallazgo demuestra que los pequeños mamíferos también lograron desarrollarse en condiciones mucho más complejas de lo que se creía.

El estudio fue liderado por especialistas de la Universidad de Lincoln junto a científicos de distintas instituciones internacionales, quienes analizaron dientes fósiles conservados en los estratos congelados de Alaska.

Además, los investigadores sostienen que este ecosistema polar funcionó como un espacio clave para la evolución y diversificación de especies capaces de resistir inviernos prolongados y escasez estacional de alimentos.

Hallazgo en el norte de Alaska: encontraron nuevas especies fósiles pertenecientes al Ártico cretácico. Foto: Infobae.
Hallazgo en el norte de Alaska: encontraron nuevas especies fósiles pertenecientes al Ártico cretácico. Foto: Infobae.

Nuevas especies adaptadas al frío y la oscuridad

Las especies descubiertas fueron denominadas Camurodon borealis, Qayaqgruk peregrinus y Kaniqsiqcosmodon polaris. Todas pertenecen al grupo de los multituberculados, antiguos mamíferos caracterizados por sus dientes con múltiples cúspides, adaptados para triturar distintos tipos de alimentos.

El análisis de las piezas dentales permitió reconstruir parte de sus hábitos de vida. En el caso de Camurodon borealis, los científicos detectaron una dentadura especializada en procesar vegetación, lo que indica una dieta principalmente herbívora.

Por otro lado, Qayaqgruk peregrinus mostró características compatibles con una alimentación omnívora. Esta flexibilidad habría sido fundamental para sobrevivir en un ambiente donde la disponibilidad de recursos variaba drásticamente según la estación.

Asimismo, Kaniqsiqcosmodon polaris presentó una combinación de rasgos que lo convierten en el miembro más antiguo conocido de la familia Microcosmodontidae. Su hallazgo sugiere que algunos linajes de mamíferos pudieron originarse en regiones polares antes de expandirse hacia otras áreas del hemisferio norte.

El Ártico como corredor biológico prehistórico

Uno de los aspectos más relevantes del estudio está relacionado con las migraciones antiguas entre continentes. Los científicos encontraron vínculos evolutivos entre Qayaqgruk peregrinus y especies halladas previamente en Mongolia.

Esta conexión aporta nuevas pruebas sobre la existencia de un corredor terrestre entre Asia y América del Norte durante el Cretácico, utilizado por pequeños mamíferos para desplazarse entre ambos continentes.

De esta manera, el Ártico deja de ser visto únicamente como una barrera climática y pasa a interpretarse como una vía activa para la dispersión de especies y la generación de biodiversidad.

Además, los investigadores consideran que estas adaptaciones polares pudieron ser determinantes para que algunos multituberculados sobrevivieran a la extinción masiva que eliminó a los dinosaurios no aviares hace 66 millones de años.

Hallazgo en el norte de Alaska: encontraron nuevas especies fósiles pertenecientes al Ártico cretácico. Foto: Wiley.
Hallazgo en el norte de Alaska: encontraron nuevas especies fósiles pertenecientes al Ártico cretácico. Foto: Wiley.

Qué se sabe sobre estas nuevas especies descubiertas en Alaska

Las tres especies identificadas representan una evidencia excepcional sobre la capacidad de adaptación de los mamíferos prehistóricos en ambientes extremos.

Camurodon borealis se destacó por su dentición especializada para consumir plantas resistentes al frío, mientras que Qayaqgruk peregrinus desarrolló una dieta variada basada en insectos y vegetales.

En tanto, Kaniqsiqcosmodon polaris mostró una estructura dental compleja que evidencia una importante diversificación evolutiva en zonas polares.

Los fósiles hallados también revelan que estos pequeños animales convivieron con hadrosáuridos, rapaces y otros dinosaurios en un ecosistema dinámico que mantenía actividad biológica incluso durante largos inviernos oscuros.

Aunque todavía existen interrogantes sobre cómo regulaban su metabolismo o atravesaban los meses sin luz solar, los científicos creen que futuros hallazgos en la Prince Creek Formation permitirán comprender mejor la evolución de los primeros mamíferos adaptados al Ártico.

El descubrimiento refuerza además la importancia ecológica y científica de las regiones polares, hoy amenazadas por el avance del cambio climático y el deshielo acelerado.

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