Investigadores del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI identificaron dos cepas bacterianas en sedimentos mineros de la Amazonía colombiana capaces de resistir concentraciones extraordinarias de mercurio. Este hallazgo abre la posibilidad de aplicar soluciones de biorremediación para descontaminar ríos y humedales afectados por la minería artesanal.
Las bacterias pertenecen a los géneros Pseudomonas y Burkholderia contaminans, y evolucionaron naturalmente en ambientes altamente contaminados, desarrollando mecanismos genéticos que les permiten transformar el mercurio en formas menos tóxicas.
El problema del mercurio en la Amazonía
La minería artesanal utiliza mercurio para separar oro de los sedimentos, dejando una huella profunda en ríos y bosques.
Cuando este metal llega al agua, puede convertirse en metilmercurio, un compuesto que se acumula en peces y asciende por la cadena alimentaria, afectando tanto a la fauna como a comunidades indígenas y rurales que dependen de la pesca.
El mecanismo biológico: operón mer
La resistencia de estas bacterias se basa en un conjunto de genes conocido como operón mer, que actúa como defensa molecular:
- Detecta mercurio en el entorno.
- Activa proteínas que lo capturan.
- Lo transforma en una forma menos tóxica que puede liberarse a la atmósfera.
Este proceso no elimina el mercurio globalmente, pero sí reduce su concentración en sedimentos y aguas, disminuyendo su disponibilidad para organismos acuáticos.
Seguridad y potencial de uso
Los investigadores analizaron los genomas completos de ambas cepas y encontraron:
- Baja presencia de genes asociados a enfermedades humanas.
- Niveles limitados de resistencia a antibióticos.
Esto sugiere un perfil más seguro que otros microorganismos usados en proyectos similares, aunque cualquier aplicación futura requerirá pruebas adicionales y evaluaciones regulatorias.

Resistencia múltiple a metales
Los residuos mineros suelen contener mezclas de cadmio, plomo, arsénico, cobre y zinc.
Estas bacterias también mostraron resistencia frente a varios de estos metales, lo que las convierte en candidatas ideales para escenarios reales de contaminación múltiple.
Próximos pasos
Los ensayos piloto deberán comprobar:
- Si mantienen su eficacia fuera de condiciones controladas.
- Qué velocidad alcanzan en la reducción de mercurio en sedimentos reales.
- Cómo interactúan con comunidades microbianas existentes.
- Posibles efectos secundarios en el equilibrio ecológico.
El uso de bacterias autóctonas ofrece ventajas frente a estrategias invasivas, al reducir riesgos de introducir especies externas.
Impactos esperados
Si se confirma su eficacia, estas bacterias podrían generar beneficios en varios niveles:
- Menor acumulación de mercurio en peces y organismos acuáticos.
- Recuperación progresiva de la calidad ecológica de ríos y humedales.
- Reducción de riesgos para comunidades dependientes de la pesca.
- Mejora de la biodiversidad en áreas degradadas.
- Disminución de costos frente a tratamientos químicos convencionales.
El hallazgo de bacterias amazónicas resistentes al mercurio representa una oportunidad única para la restauración ambiental en regiones afectadas por la minería.
Con un perfil genético seguro y capacidad de resistencia múltiple, estas cepas podrían convertirse en protagonistas de una nueva generación de soluciones biológicas para enfrentar la contaminación en la Amazonía y otros ecosistemas tropicales.



