A partir del 1 de mayo de 2026, Ámsterdam se convertirá en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad de carne y productos vinculados a combustibles fósiles en espacios públicos.
La decisión, aprobada por el ayuntamiento el 23 de enero con 27 votos a favor de un total de 45, busca un triple beneficio: mejorar la salud de las personas, proteger el bienestar animal y reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
La norma, impulsada por los partidos GroenLinks y el Partido por los Animales (Partij voor de Dieren), eliminará anuncios en vallas, estaciones de metro y marquesinas gestionadas por el municipio.
El impacto ambiental de la industria cárnica
La urgencia de esta política se respalda en cifras contundentes:
- La industria cárnica es responsable de casi el 60% de las emisiones relacionadas con la alimentación a nivel global.
- La producción de carne requiere entre 5.000 y 20.000 litros de agua para obtener un solo kilogramo.
- Cada año, más de 88.000 millones de animales son criados y sacrificados en sistemas industriales.
- El sector utiliza el 83% de las tierras de cultivo mundiales para abastecer solo el 18% de las calorías consumidas.
Argumentos éticos y políticos
- Jenneke van Pijpen (GroenLinks Ámsterdam): “En Ámsterdam ya no hay cabida para la publicidad de las grandes empresas que alimentan la crisis climática”.
- Anke Bakker (Partido por los Animales): “La industria cárnica no solo es un gran contaminante, sino también fundamentalmente poco ética”.

Objetivos de la ciudad
La medida se alinea con el objetivo de Ámsterdam de lograr que, para 2050, las dietas de sus ciudadanos sean en un 50% basadas en plantas. Actualmente, el consumo de proteínas sigue dominado en un 60% por el origen animal.
Según Joey Cramer, director de ProVeg Países Bajos, la lógica es clara: los alimentos de origen animal emiten el doble de gases de efecto invernadero que los vegetales.
La prohibición ha generado discusiones sobre la libertad de expresión y posibles litigios. Sin embargo, el mensaje institucional es firme: no se puede combatir la emergencia climática mientras se incentiva el consumo de productos que la alimentan.
Inspiración para otras ciudades
Ámsterdam lidera un cambio que ya inspira a otras ciudades neerlandesas como Haarlem, La Haya y Utrecht, invitando a reflexionar sobre el impacto de los hábitos alimentarios. Según estimaciones, una transición hacia dietas más vegetales podría reducir las emisiones hasta en un 70%.
La decisión de Ámsterdam marca un precedente global en la lucha contra el cambio climático y el bienestar animal. Al prohibir la publicidad de carne en espacios públicos, la ciudad no solo transforma su paisaje urbano, sino que también envía un mensaje contundente: la transición alimentaria es clave para enfrentar la crisis ecológica y construir un futuro más sostenible.



