El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Chile (Sernapesca) informó la muerte de 283 toneladas de salmones en el centro de cultivo Traiguén 2, operado por la empresa Invermar S.A., en la comuna de Quinchao, provincia de Chiloé.
El incidente ocurrió el 12 de febrero de 2026 debido a una baja de oxígeno en el agua, fenómeno que afectó cerca del 10% de la biomasa total del centro.
La empresa activó un plan de contingencia para retirar los peces muertos, trasladándolos en un pesquero de alta mar hacia una planta reductora.
Fiscalización oficial
Cristian Hudson, director regional de Sernapesca en Los Lagos, explicó que estos eventos responden a dinámicas oceanográficas ocasionales en la región, que pueden provocar mortalidades en centros de cultivo y varazones de especies como langostinos.
La autoridad aseguró que el servicio mantiene vigilancia sobre el centro afectado y otros cercanos, verificando que se cumplan los protocolos de contingencia.
Críticas de organizaciones ambientales
Agrupaciones como “Áreas Protegidas sin Salmoneras” y “Defendamos Patagonia” calificaron lo ocurrido como un desastre ecológico y responsabilizaron directamente al modelo industrial de la salmonicultura.
En un comunicado, señalaron que la industria sobrecarga el mar con miles de peces en jaulas, generando contaminación orgánica que provoca eutrofización y consume el oxígeno disuelto hasta niveles letales. Según las organizaciones: “El mar se asfixia, mueren los salmones… y el daño se extiende a toda la vida marina: algas, moluscos, peces nativos y mamíferos”.

Exigencias ciudadanas
Las campañas ambientales cuestionaron las cifras oficiales y alertaron sobre impactos más amplios:
- “283 toneladas es lo reportado. ¿Cuánto más se está ocultando?”.
- Denunciaron la recurrencia de playas llenas de peces muertos y mareas rojas intensificadas.
- Señalaron la afectación directa a las comunidades de pesca artesanal.
Bajo el lema “El mar de Chiloé y Patagonia no es basural industrial”, exigieron:
- El cese inmediato de la expansión salmonera.
- El retiro de jaulas de áreas protegidas.
- Una investigación independiente con sanciones efectivas.
Impacto ecológico y social
La mortalidad masiva de salmones en Quinchao refleja un problema estructural:
- Efectos sobre la biodiversidad marina, al alterar el equilibrio ecológico.
- Contaminación orgánica acumulada, que agrava fenómenos como la eutrofización.
- Conflictos sociales y económicos, al afectar la pesca artesanal y la calidad de vida de comunidades costeras.
El caso de Quinchao expone nuevamente las tensiones entre la industria salmonera y la conservación ambiental en Chiloé. Mientras las autoridades lo presentan como un evento oceanográfico puntual, las organizaciones ciudadanas lo denuncian como una consecuencia previsible del modelo productivo.
La discusión sobre el futuro de la salmonicultura en áreas protegidas y su impacto en los ecosistemas marinos se vuelve cada vez más urgente.



