Cuando una cría silvestre queda huérfana, la frontera entre el instinto animal y el afecto humano se vuelve difusa.
El verdadero desafío es sostener la vida sin alterar su esencia, acompañar sin domesticar, cuidar sin borrar lo que la hace salvaje. El objetivo final es que el animal regrese a la naturaleza con su comportamiento intacto.
El trabajo en Fundación Temaikèn
Cada año, el Hospital Veterinario de Fundación Temaikèn recibe decenas de crías huérfanas en estado crítico. El equipo de veterinarios, cuidadores y nutricionistas enfrenta un doble reto:
- Salvarlas sin que desarrollen dependencia humana.
- Garantizar que se comporten como lo harían en libertad.
La clave está en evitar la improntación, el fenómeno por el cual la cría asocia a las personas como madre y fuente de alimento. “Una crianza exitosa es cuando el animal no asocia la comida ni el cuidado con el ser humano”, explica Martín Gaubeca, asistente de veterinaria.
Protocolos de crianza
El proceso comienza con el control de temperatura y una evaluación integral. Luego, las crías ingresan al área de Nursery, donde se definen pautas de alimentación y peso.
- Se ajustan detalles como tetinas y temperatura de la leche.
- Se utilizan máscaras para ocultar rostros humanos y peluches que simulan la presencia materna, evitando vínculos con personas.

Casos emblemáticos
- Gatos monteses: dos crías rescatadas de un incendio ingresaron con apenas 200 gramos de peso. Tras dos meses de cuidados, aprendieron a alimentarse solas y fueron reinsertadas en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.
- Murciélago huérfano: criado con un muñeco de PVC y látex que permitía colgarse boca abajo, replicando su comportamiento natural y evitando la asociación con humanos.
- Zorrito en estado grave: recuperó la vista tras un tratamiento intensivo con antibióticos y vitaminas, lo que permitió planear su reinserción en la naturaleza.
Muchos animales llegan al hospital porque alguien los tocó o trasladó sin saber. Gaubeca advierte: “El mejor cuidado que podemos darles es no intervenir: no tocarlos, no alimentarlos y no sacarlos de su entorno”.
Impacto ecológico y ético
La reinserción exitosa depende de una disciplina estricta contra la humanización. Cada decisión busca que el animal huérfano recupere su lugar en la naturaleza, manteniendo su instinto salvaje. Este trabajo no solo protege a los individuos, sino que también preserva la función ecológica de cada especie en su hábitat.
El camino de las crías huérfanas silvestres es una historia de paciencia, técnica y compromiso. Rescatarlas implica mucho más que salvar vidas: significa defender la esencia de lo salvaje y garantizar que cada animal vuelva a ser parte del ciclo natural del que nunca debió salir.



