Los elefantes marinos llegaron a las costas de Chubut para dar comienzo a la temporada reproductiva, pero la presencia de los pescadores deportivos podría convertirse en un problema, ya que puede provocarle estrés, abandono de crías o desplazamientos peligrosos para los animales.
De acuerdo con WCS Argentina, la población total de elefantes marinos mayores a un año se redujo un 61%. De hecho, la colonia de Península Valdés, históricamente saludable, fue reclasificada como “En peligro”, luego del brote de gripe aviar (H5N1) que afectó a la especie en octubre de 2023.
Solo en un año, las hembras adultas se redujeron un 60%, mientras que la población de machos alfa cayó un 43%, sin mencionar que la producción anual de crías descendió de 14.427 a 5.677.
Ante este escenario, la ONG «Sin azul no hay verde», recomienda mantenerse a más de 30 metros de distancia, no arrojar piedras ni provocar su desplazamiento. También se pide que mantener a los perros lejos de los elefantes marinos y no interponerse entre los animales y el mar.

Características de los elefantes marinos
Los elefantes marinos son los mayores pinnípedos del planeta y se dividen en dos especies: el del norte (Mirounga angustirostris), que habita las costas del Pacífico norteamericano, y el del sur (Mirounga leonina), que se distribuye en el Atlántico sur y las islas subantárticas. Los machos pueden superar los 4 metros de longitud y pesar más de 3 toneladas, mientras que las hembras son considerablemente más pequeñas.
Su nombre proviene de la gran trompa flexible que desarrollan los machos adultos, usada para emitir potentes vocalizaciones durante la época reproductiva. Pasan gran parte del año en el mar, donde bucean a profundidades de más de 1.500 metros y permanecen sumergidos hasta dos horas, lo que los convierte en excepcionales nadadores y buceadores.
Estos mamíferos se alimentan principalmente de peces, calamares y crustáceos, desempeñando un papel importante en el equilibrio de las cadenas tróficas marinas. En tierra, forman grandes colonias en playas o islas costeras, donde se reproducen y cambian su pelaje una vez al año, en un proceso conocido como “muda”.

Amenazas para su supervivencia
Aunque sus poblaciones se recuperaron desde la caza comercial del siglo XIX, los elefantes marinos aún enfrentan diversas amenazas vinculadas a la actividad humana. El cambio climático altera las corrientes oceánicas y la disponibilidad de alimento, afectando sus rutas migratorias y su capacidad de reproducción.
Las capturas accidentales en redes de pesca industrial son otro problema creciente, ya que los animales quedan enredados y mueren por asfixia. A esto se suman la contaminación marina por plásticos y productos químicos, que dañan su salud y reducen la calidad del hábitat.
En las costas subantárticas, el derretimiento del hielo y el aumento del turismo en zonas de cría aumentan el estrés y la competencia por espacio. La conservación de estas especies requiere un enfoque integral que combine investigación, regulación pesquera y protección efectiva de las áreas marinas donde descansan y se alimentan.



