Desde 1965 hasta ahora, se logró repatriar a unas 9500 tortugas de Galápagos. Desde entonces, las islas son escenario de un exitoso programa de conservación.
Esta iniciativa fue clave para la recuperación de especies emblemáticas como Chelonoidis hoodensis, Chelonoidis vicina y Chelonoidis guntheri, algunas de las que estuvieron al borde de la extinción.
El proceso de crianza y repatriación de tortugas de Galápagos
La Dirección del Parque Nacional Galápagos (PNG) impulsó el Programa de Crianza en Cautiverio como respuesta a la alarmante disminución de las poblaciones de tortugas gigantes terrestres.
Las principales causas fueron la introducción de especies invasoras y la pérdida de hábitat. Este programa ha permitido conservar al menos 12 subespecies de tortugas gigantes en el archipiélago.

Las tortugas nacen en centros especializados en crianza en cautiverio, ubicados en las islas Santa Cruz, Isabela y San Cristóbal. Allí se les proporciona un ambiente controlado que simula su entorno natural y las protege de depredadores.
Al alcanzar entre 4 y 8 años de edad, son liberadas en sus hábitats originales para continuar su desarrollo en libertad.
El programa tuvo un efecto positivo en la biodiversidad local. Por ejemplo, la población de Chelonoidis hoodensis en la isla Española aumentó de solo 15 individuos en la década de 1960 a más de 1000 en la actualidad.
Este tipo de repoblación fortalece los ecosistemas insulares y promueve la restauración ecológica.
Los desafíos: qué se espera para el futuro
A pesar de los logros, algunas subespecies de tortugas gigantes todavía enfrentan riesgos de extinción.
Por ello, es fundamental mantener y fortalecer los programas de conservación, además de fomentar la investigación científica para garantizar la viabilidad de estas especies en el largo plazo.
Las tortugas volvieron después de 100 años
El jefe de ecosistemas del Parque Nacional Galápago, Danny Rueda, confirmó que luego de más de 100 años sin poder nacer naturalmente, salieron de sus huevos las primeras tortugas Galápagos, a lo que el llama: “Un evento excepcional y muy significativo para el futuro de la especie”
Como detallan algunos medios locales, en el año 1965 el parque comenzó un programa cuyo fin era la crianza de 20 tortugas para evitar su extinción por consecuencias «No naturales».

“Las tortugas gigantes no podían nacer de forma natural porque las ratas que habitaban la isla Pinzón se comían sus huevos”, explicó Rueda.
Ahora que la especie logró “Re-nacer” en la isla, ya no será necesario vigilarlas tan meticulosamente pues será la Madre Tierra quién se hará cargo de ellas.
Algunos investigadores dicen que la erradicación forzada de ratas en las Galápagos que han llevado a cabo diferentes organizaciones es una de las acciones con mayor importancia para que las tortugas pudieran reproducirse y nacer fuera de cautiverio.



