Un estudio publicado en Scientific Reports ha documentado por primera vez que los guacamayos barba azul (Ara glaucogularis) poseen una habilidad cognitiva que hasta ahora se consideraba exclusiva de los humanos: aprender observando las acciones de otros individuos de su especie.
Esta capacidad, conocida como imitación social espontánea, fue registrada en ejemplares cautivos por investigadores del Instituto Max Planck de Inteligencia Biológica (Alemania) y la Fundación Loro Parque (Tenerife).
El experimento: observación, imitación y aprendizaje sin recompensa
El equipo monitoreó a 14 guacamayos en condiciones controladas. Un grupo previamente entrenado había aprendido a realizar cinco movimientos específicos —como levantar una pata o batir las alas— en respuesta a señales gestuales.
Los guacamayos sin entrenamiento observaron estas interacciones desde una sala contigua, y luego fueron expuestos a las mismas señales por parte de otro investigador.
Los resultados fueron sorprendentes:
- Duplicaron la precisión en sus respuestas frente a aves que no presenciaron las demostraciones
- Algunos imitaron espontáneamente, sin esperar órdenes ni recibir recompensas
Cognición social avanzada: más allá del modelo humano-animal
Los guacamayos aprenden tanto de humanos como de otros loros, lo que sugiere procesos empáticos complejos.
“Lo que evidenciamos es que el guacamayo barba azul puede aprender observando interacciones entre humanos y aves, o entre dos aves”, explicó Esha Haldar, autora principal del estudio.
Este tipo de aprendizaje, que en humanos aparece hacia los dos años de edad, es clave para la transmisión de prácticas culturales. El hallazgo sugiere que los guacamayos podrían desarrollar convenciones sociales compartidas, favoreciendo la cohesión grupal y la organización interna del grupo.

Implicancias para la conservación y la rehabilitación
La imitación social podría ser una herramienta para preparar aves rescatadas antes de su liberación.
“En muchos casos, los guacamayos incautados o caídos de sus nidos necesitan aprender a evitar depredadores o reconocer alimentos seguros”, señaló Rafael Zamora, director científico de Loro Parque Fundación.
Este tipo de aprendizaje podría facilitar la reintroducción en hábitats naturales, especialmente en especies que requieren entrenamiento previo para sobrevivir.
Una especie en peligro crítico: menos de 400 ejemplares en libertad
La UICN clasifica al guacamayo barba azul como críticamente amenazado, con distribución restringida en Bolivia.
El estudio se realizó con un grupo reducido debido al bajo número de individuos existentes. Los guacamayos barba azul habitan exclusivamente los Llanos de Moxos, en la región del Beni (Bolivia), un ecosistema de sabanas inundables, palmerales y bosques de galería, donde dependen de la palma motacú para alimentarse y anidar.
Aprendizaje social en aves: una frontera científica en expansión
El estudio abre nuevas líneas de investigación sobre empatía, cultura animal y cognición comparada.
“Estos resultados son lo suficientemente sólidos como para demostrar que estas aves pueden imitar a terceros”, afirmó Haldar.
La investigación plantea la posibilidad de que existan procesos empáticos y de aprendizaje indirecto en aves, similares a los observados en primates y humanos, lo que redefine nuestra comprensión de la inteligencia animal.



