Cada año, con el inicio de la primavera jujeña, se intensifica un fenómeno que sorprende a vecinos, escuelas e instituciones: la presencia visible de murciélagos en distintos sectores urbanos.
Lejos de generar alarma, expertos en conservación destacan su rol ecológico clave y promueven acciones respetuosas para convivir con ellos sin generar conflictos.
Alta diversidad y migración estacional: Jujuy como corredor biológico
La provincia alberga más de 30 especies nativas, muchas en tránsito desde zonas tropicales.
Según el biólogo José Urquizo, docente de la UNJu e integrante de la Fundación Pcma, Jujuy es la segunda provincia con mayor diversidad de murciélagos en Argentina.
Su ubicación geográfica y variedad de ambientes —desde zonas verdes hasta áreas semiáridas— convierten a la región en un paso obligado para especies migratorias, como la Tadarida brasiliensis, que puede llegar hasta el sur bonaerense.
“En esta época se suman cientos de miles de ejemplares en tránsito, lo que explica el aumento de avistamientos en espacios urbanos”, señala Urquizo.
Qué hacer ante su presencia: pautas para un manejo seguro
No tocarlos, evitar productos químicos y aplicar el protocolo de exclusión aprobado.
Ante la presencia de murciélagos en viviendas o edificios, el especialista recomienda:
- No tocarlos con la mano: aunque inofensivos, pueden morder si se sienten amenazados
- Usar una pala para trasladarlos a un sitio elevado, como una ventana, para que puedan volar al anochecer
- Aplicar el protocolo de exclusión desarrollado por la Fundación Pcma, aprobado por la Secretaría de Ambiente de Jujuy
Este método permite la salida segura de los murciélagos sin permitir su reingreso, utilizando materiales accesibles como radiografías, mallas mosquiteras o botellas cortadas. Es económico, efectivo y evita métodos invasivos o ilegales que alteran el equilibrio poblacional.

Beneficios ecológicos y sanitarios: control natural de insectos
Un solo murciélago puede consumir hasta mil insectos por noche, incluyendo vectores de dengue.
Los murciélagos insectívoros son controladores naturales de plagas urbanas, como mosquitos del género Aedes, transmisores de enfermedades como el dengue. Su actividad nocturna alrededor de luces públicas es visible y beneficiosa, contribuyendo a la salud pública y al equilibrio ambiental.
“Eliminar murciélagos provocaría una explosión de insectos. Son parte del ecosistema urbano que nos favorece”, advierte Urquizo.
Investigación, educación y conservación comunitaria
Más de una década de estudios científicos y talleres escolares fortalecen la conciencia ambiental.
Equipos del Instituto de Ecorregiones Andinas (Conicet-UNJu) y la Fundación Pcma investigan desde hace más de diez años aspectos como dieta, reproducción y distribución de las especies locales. Además, ofrecen capacitaciones en escuelas e instituciones para enseñar el protocolo y valorar el rol de los murciélagos en el ecosistema.
La Fundación Pcma integra la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (Relcom), presente en 25 países, promoviendo poblaciones saludables y estrategias regionales de conservación.



