En 2025, la Comunidad de Madrid reintrodujo 1.332 crías de vencejo en la capital, tras ser rescatadas y rehabilitadas en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) Félix Rodríguez de la Fuente.
El vencejo es un ave extraordinaria: pesa apenas entre 30 y 50 gramos, pero recorre miles de kilómetros en su migración anual desde África subsahariana hasta Europa. Vive prácticamente en el aire —duerme, se alimenta e incluso se aparea en vuelo— y solo toca tierra para anidar.
El problema de las altas temperaturas
Cada primavera y verano, las olas de calor afectan a los nidos en las cubiertas de los edificios. Los pollos, aún sin plumas suficientes para regular su temperatura ni capacidad de volar, caen al suelo. En 2025, el CRAS registró 1.547 ingresos de vencejos, la mayoría en junio y julio.
Los técnicos del centro realizan una labor titánica: alimentación constante, hidratación, control veterinario y seguimiento individualizado. Pero mantenerlos con vida no basta: necesitan aprender comportamientos sociales y habilidades de vuelo para sobrevivir en libertad.
La técnica del fostering
Aquí entra en juego el fostering, un método innovador que revolucionó la reintroducción de vencejos en entornos urbanos. Consiste en identificar parejas reproductoras en colonias naturales y colocar junto a sus pollos a las crías rescatadas.
El resultado es sorprendente: los padres adoptivos aceptan a las nuevas crías y las alimentan como propias, mientras los hermanos adoptivos les enseñan comportamientos esenciales de socialización y vuelo.
El éxito es contundente: el 97,37% de las crías sobrevivió, una cifra impensable con métodos convencionales.

Un esfuerzo conjunto
Las reintroducciones se realizaron en edificios oficiales del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, Industria y Turismo, y Ciencia, Innovación y Universidades, en colaboración entre la Comunidad de Madrid y la Administración nacional.
Cada vencejo que hoy surca el cielo madrileño es fruto de un esfuerzo colectivo: técnicos que los alimentaron noche tras noche, expertos que localizaron los nidos adecuados y aves adultas que, sin saberlo, se convirtieron en padres adoptivos.
Valor ecológico y cultural
Las colonias mixtas de vencejo común y vencejo pálido en zonas como Cuzco son enclaves de gran valor para la biodiversidad urbana. Su presencia marca el pulso de la primavera y el verano en la ciudad, y su ausencia anuncia el fin de la estación cálida.
Además, los vencejos cumplen un papel ecológico vital: controlan poblaciones de insectos y contribuyen al equilibrio de los ecosistemas urbanos.
El programa de fostering en Madrid demuestra que la ciencia y la cooperación pueden salvar miles de vidas y reforzar la biodiversidad urbana. Los vencejos, criaturas del aire puro, vuelven a llenar los cielos gracias a una segunda oportunidad. La naturaleza, cuando se le brinda apoyo, responde con resiliencia y belleza.



