En un esfuerzo por proteger la fauna urbana, la Asociación Civil Protectora Rosario pidió al Concejo Municipal la prohibición total de gomeras, hondas, jaulas, trampas y rifles de aire comprimido. La medida busca erradicar la caza furtiva de aves y animales silvestres dentro del ejido urbano, una práctica que aún persiste en parques y espacios públicos.
La solicitud fue presentada ante las comisiones de Ecología y Salud, donde se expuso la necesidad de reforzar la normativa vigente sobre comercialización y fabricación de elementos para la captura de fauna. Las organizaciones aseguran que las actuales regulaciones resultan insuficientes para detener el daño que estos instrumentos provocan.
Las gomeras y rifles de aire comprimido, de uso extendido y sin restricciones de edad, son señalados como los principales responsables de la muerte y mutilación de aves. La propuesta busca que sean considerados armas peligrosas y no simples juguetes, promoviendo una conciencia ciudadana más respetuosa con el entorno natural.
El proyecto también plantea la prohibición del uso, traslado y posesión de estos objetos con fines de caza o maltrato, así como la eliminación de pegamentos y trampas destinadas a capturar aves silvestres.

Armas que amenazan a la fauna urbana
La caza con gomeras o rifles de aire comprimido produce un impacto devastador en las poblaciones de aves que habitan parques, plazas y reservas. Estas armas, aunque consideradas inofensivas por muchos, pueden causar fracturas, heridas internas y la muerte lenta de los animales, especialmente cuando son utilizadas por niños o jóvenes sin control adulto.
Las especies más afectadas suelen ser las más comunes y confiadas, como gorriones, palomas y zorzales, pero el daño se extiende a toda la fauna urbana. Las aves heridas quedan expuestas a la depredación, al hambre o a infecciones que terminan con su vida.
Además, el uso indiscriminado de estas armas altera los ecosistemas locales. Al disminuir las poblaciones de aves, se rompe el equilibrio ecológico, afectando procesos como la dispersión de semillas, el control de insectos y la regeneración natural de la vegetación.
La Asociación Protectora advierte que un disparo de gomera “no es selectivo”: puede herir a cualquier especie, incluyendo animales domésticos o protegidos. Este tipo de recreación fomenta la violencia hacia la fauna y contribuye a la pérdida de biodiversidad en entornos urbanos.
Un paso hacia una convivencia responsable
La iniciativa también incluye la creación de una escuela municipal de adiestradores caninos, con el objetivo de mejorar la relación entre los animales y las personas. El proyecto propone capacitar a paseadores, educadores y adiestradores para trabajar con perros de refugio, ayudando a su rehabilitación y promoviendo la adopción responsable.
Estas medidas buscan fortalecer la educación ambiental y la empatía hacia los animales. Según la propuesta, un animal educado y socializado tiene más posibilidades de ser adoptado y de convivir en armonía con la comunidad.
La protectora sostiene que el municipio debe asumir un rol activo en la formación ciudadana y en la prevención del maltrato animal. Reducir el uso de armas de caza y promover la tenencia responsable son pasos complementarios para construir una ciudad más segura, saludable y ecológicamente equilibrada.

Hacia una ciudad libre de violencia ambiental
Prohibir las armas de caza no solo protege a las aves y pequeños mamíferos, sino que también envía un mensaje social poderoso: la fauna urbana merece respeto y cuidado.
Cada especie cumple un rol ecológico vital, y su desaparición afecta la calidad del aire, la polinización y el bienestar de los propios habitantes humanos. Las políticas que desalientan la violencia hacia los animales son, al mismo tiempo, acciones de salud pública y educación ambiental.
Rosario, con esta propuesta, se encamina a convertirse en una ciudad modelo en la defensa de la vida silvestre urbana, demostrando que la convivencia con la naturaleza es posible incluso en los espacios más densamente poblados.



