En San Pedro, Misiones, la Fundación Vida Silvestre Argentina ya lleva plantados más de 200.000 árboles nativos para restaurar los corredores de biodiversidad de la zona y preservar al yaguareté.
Además de la recomposición de la flora y fauna de la selva misionera, el rol de la ONG también es vital por su trabajo con agricultores de la zona, quienes participan con su sabiduría.
Así, tras más de dos décadas de trabajo en la provincia, la entidad alcanzó un hito en San Pedro: ya recuperó 640 hectáreas de selva.
Esto resulta esencial para recomponer los corredores biológicos esenciales para el cuidado del yaguareté, la especie más emblemática de la zona, hoy en peligro crítico de extinción en Argentina.

Los corredores biológicos, clave para la supervivencia del yaguareté
La restauración de corredores biológicos es un factor esencial para cuidar la población de yaguaretés en Misiones y aspirar a su crecimiento poblaciones.
Es que estos espacios son los que permiten que el yaguareté se desplace, cace y se reproduzca libremente.
«Sin selva, no hay fauna. Sin conectividad ecológica, el yaguareté no tiene futuro», manifestó al respecto Claudia Amicone, especialista en restauración y comunidad de la Fundación.
Y agregó: «Cada hectárea restaurada es una pieza clave en el rompecabezas de la conservación«.
Dado que el mayor felino de América necesita amplios territorios conectados para mantener poblaciones viables, cada hectárea recuperada fortalece esta red vital de hábitat.
Además, cabe resaltar que la recuperación de la selva misionera también habilita servicios ambientales esenciales para las poblaciones locales.
«Conservar al yaguareté es conservar los servicios ambientales como la calidad y cantidad de agua o la polinización«, destacó el sampedrino Jonatan Villalba, especialista en restauración de Vida Silvestre.
Amicone, por su parte, agregó que la organización está «convencida de la necesidad de recuperar la selva misionera no sólo para el yaguareté y la biodiversidad, sino también para las personas«.

Estrategia integral de conservación: trabajo comunitario y cuidado de la selva
El trabajo de restauración ecológica forma parte de más de dos décadas de acción territorial de la Fundación en Misiones.
En este proyecto, las familias participantes enriquecen sectores de selva existentes plantando árboles nativos sobre áreas degradadas.
A su vez, esto les permite integrar la conservación con sus proyectos productivos. Actualmente, 38 familias rurales de San Pedro participan del proyecto en sus chacras mediante acuerdos voluntarios.
Los productores reciben acompañamiento técnico y económico para implementar prácticas productivas sostenibles, como sistemas agroforestales en yerba mate.
«El cambio no viene desde afuera. Lo construimos con la gente del lugar, respetando sus saberes, necesidades y derechos«, explicó Villalba.

Recomposición de corredores para cuidar al yaguareté: los avances del proyecto
Solo este 2025, la organización sumó 152 nuevas hectáreas plantadas en San Pedro, lo que elevará el total a 488 hectáreas restauradas.
El proyecto contempla también la plantación de 50.000 árboles nativos adicionales para fortalecer la conectividad entre el Parque Provincial Cruce Caballero y la Reserva de Biósfera Yabotí.
La entidad busca abordar las principales amenazas que enfrenta la especie: pérdida de hábitat, caza furtiva, conflictos con actividades productivas y atropellamientos.
«Hoy recuperar al yaguareté en la región es posible. Haciéndolo de manera planificada, se beneficiarían las personas y la naturaleza», manifestó Villalba sobre el futuro del emblemático felino.
En San Pedro, la fundación reforestó 336 hectáreas con aproximadamente 82.090 plantines hasta el momento. El proyecto comenzó hace 16 años en Andresito antes de expandirse a la capital de la Araucaria.
Las intervenciones priorizan sitios de alto valor para el hábitat del yaguareté donde la conectividad entre grandes bloques de selva requiere acción urgente.



