El pueblo, de tradición pesquera, adoptó la especie como su nuevo símbolo y junto a pescadores y científicos crearon un grupo de monitoreo comunitario.
Según los expertos los incendios tras el choque bloquearon el Sol, impidiendo la fotosíntesis y ocasionando la extinción del 75% de toda la vida en la tierra.
Los 83.000 habitantes de La Palma no olvidarán la lluvia de cenizas, los gases tóxicos que obligaron a confinar a los residentes cercanos en varias ocasiones.