El plogging está revolucionando el deporte urbano al combinar actividad física con acción ambiental. La práctica consiste en correr o caminar mientras se recogen residuos de la vía pública.
En Nueva York, impulsado por organizaciones como New York Road Runners (NYRR), el movimiento se ha expandido desde 2019 y hoy forma parte de carreras emblemáticas como la United Airlines NYC Half Marathon, la RBC Brooklyn Half Marathon y el Maratón de Nueva York.
El término proviene del sueco plocka upp (“recoger”), y refleja la idea de que pequeñas acciones pueden tener gran impacto en la comunidad y el entorno.
Comunidad y compromiso ciudadano
El plogging no solo limpia las calles, también crea una comunidad comprometida. Según Aly Criscuolo, directora de sostenibilidad de NYRR, la difusión en grandes eventos deportivos permite que la práctica llegue a barrios fuera del circuito oficial. La participación promedio alcanza casi 100 asistentes, entre corredores y vecinos interesados en la sostenibilidad.
La maratonista retirada Tina Muir destacó que integrarse a estos eventos cambió su forma de entender el deporte: “Me entusiasmaba participar en algo concreto y sentir que podía contribuir positivamente a mi entorno”. Este efecto multiplicador inspira a otros a replicar el comportamiento en favor del planeta.

Beneficios para la salud
Además del impacto ambiental, el plogging ofrece ventajas físicas:
- Mayor quema de grasa: al alternar correr con pausas, el ritmo cardíaco se mantiene más bajo, favoreciendo la recuperación.
- Entrenamiento muscular: al agacharse para recoger basura se realizan movimientos similares a sentadillas y zancadas.
- Prevención de enfermedades: fortalece huesos, regula el metabolismo y ayuda a prevenir la diabetes tipo 2.
El entrenador Jason Fitzgerald recomienda diseñar rutas conocidas, ya que el tiempo de ejercicio se extiende por las pausas, lo que mejora la resistencia aeróbica.
Impacto psicológico y social
El plogging también tiene beneficios emocionales:
- Reducción de síntomas depresivos: la actividad aeróbica combinada con acción comunitaria genera bienestar.
- Satisfacción personal: recoger basura aporta sentido de utilidad y pertenencia.
- Fortalecimiento de vínculos sociales: las dinámicas grupales disminuyen la sensación de aislamiento y fomentan la amistad.
Para Muir, lo más valioso es la accesibilidad: cualquiera puede participar, sin importar nivel deportivo, lo que convierte al plogging en una herramienta para construir comunidad.
El plogging demuestra que el deporte puede ir más allá del bienestar individual. Al unir ejercicio físico con conciencia ambiental, transforma las calles en espacios de acción colectiva y educación ecológica. En Nueva York, esta práctica ya es parte de la vida urbana y evidencia que la salud, la comunidad y el entorno pueden integrarse en un mismo movimiento.



