Durante los últimos años no solo aumentaron los niveles de dióxido de carbono (CO2), sino también el tamaño promedio de los árboles en la Amazonia, el cual se incrementó un 3,2% cada década, según un nuevo estudio publicado en Nature Plants.
De acuerdo con la investigación de la que participaron más de 60 universidades de Sudamérica, Reino Unido y otros países, como las Universidades de Birmingham, Brístol y Leeds, el aumento del tamaño promedio se sostuvo durante, al menos, 30 años.
Para llegar a este descubrimiento, el equipo compuesto por casi 100 investigadores, monitoreó el tamaño de los árboles en 188 parcelas permanentes. El hallazgo representa una buena noticia para el medio ambiente, ya que estos árboles siguieron creciendo a pesar de las amenazas.
Este crecimiento coincide con el beneficio que supone la fertilización derivada del aumento del dióxido de carbono atmosférico. Esto significaría que el dióxido de carbono estimularía el crecimiento persistente, demostrando una vez más la resiliencia de la naturaleza.

El crecimiento, como muestra de cambio
Si bien el aumento de carbono almacenado en los bosques tropicales amazónicos no es ninguna novedad para los expertos, lo que sí los sorprendió es que hayan incrementado su tamaño durante el mismo periodo, lo que sería una muestra de que estos espacios están cambiando.
Este estudio es el primero de este tipo en medir cómo el incremento de CO2 puede modificar la estructura del tamaño de estos árboles, cuyo resultado reveló que los bosques amazónicos lograron dominar la competencia por los recursos.

Los gigantes verdes de la Amazonía
Los bosques tropicales amazónicos albergan algunos de los árboles más altos y majestuosos del planeta. Estos gigantes pueden superar los 60 metros de altura, lo que equivale a un edificio de más de 20 pisos. Su estructura robusta les permite competir por la luz solar en un ecosistema denso y competitivo.
Entre las especies más imponentes se destacan la castaña de Brasil, la ceiba y el shihuahuaco, árboles que no solo alcanzan grandes alturas, sino que también cumplen funciones vitales en el equilibrio ecológico. Sus copas forman parte del dosel superior, una capa que regula la temperatura y humedad del bosque.
La diversidad arbórea de la Amazonía es tan vasta que cada hectárea puede contener cientos de especies distintas. Estos árboles, además de su altura, poseen raíces profundas y troncos de gran diámetro que almacenan carbono y sostienen una red de vida esencial para el clima global y la biodiversidad del planeta.



