Un estudio del MIT publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences reveló que los primeros indicios del agotamiento de la capa de ozono aparecieron en 1957, casi tres décadas antes del descubrimiento del agujero en la Antártida en 1985.
Los investigadores identificaron la pérdida de ozono en la estratosfera superior de los trópicos, y señalaron como responsable inicial al tetracloruro de carbono, un compuesto industrial utilizado desde la década de 1930, antes de la masiva expansión de los clorofluorocarbonos (CFC).
Contexto del descubrimiento
- 1985: se detectó el agujero de ozono en la Antártida, atribuido a los CFC empleados como refrigerantes, propelentes y disolventes.
- Protocolo de Montreal (1987): permitió la eliminación gradual de los CFC y del tetracloruro de carbono, logrando una recuperación progresiva de la capa de ozono.
- Nuevo estudio: demuestra que el deterioro comenzó mucho antes y en otra región del planeta.
Metodología del estudio
El equipo liderado por la química atmosférica Susan Solomon y el investigador Jian Guan utilizó:
- 16 simulaciones independientes de la atmósfera durante el siglo XX.
- Registros históricos de producción industrial.
- Núcleos de hielo de la Antártida y el Ártico, que conservan restos químicos atrapados en la nieve durante siglos.
- Modelos que incorporaron fenómenos naturales como erupciones volcánicas y el fenómeno de El Niño.
Los resultados mostraron que las concentraciones de tetracloruro de carbono comenzaron a aumentar en la década de 1940, y que la señal clara de pérdida de ozono apareció en 1957, especialmente en los trópicos.

Implicaciones del hallazgo
- Cambio en la narrativa científica: los libros de texto atribuyen el inicio del agotamiento a los CFC, pero el estudio demuestra que otro compuesto industrial ya provocaba el efecto décadas antes.
- Importancia del monitoreo: la investigación subraya la necesidad de mantener una vigilancia constante de la atmósfera para comprender cómo responde y se recupera.
- Persistencia de los compuestos: tanto el tetracloruro de carbono como los CFC pueden permanecer durante décadas en la atmósfera, lo que exige controles estrictos.
Riesgos del tetracloruro de carbono
- Usado en limpieza en seco y como disolvente desengrasante.
- Potencialmente cancerígeno y dañino para el sistema nervioso.
- Eliminado progresivamente en los años 90 gracias al Protocolo de Montreal.
El estudio del MIT demuestra que el agotamiento de la capa de ozono comenzó mucho antes de lo que se creía y en regiones distintas a la Antártida.
Este hallazgo refuerza la importancia de los acuerdos internacionales y del monitoreo atmosférico para proteger la salud humana y la biodiversidad frente a los efectos de los compuestos industriales.



