Recientemente, Estados Unidos atravesó uno de los inviernos más fríos de los últimos años. Varias tormentas intensas y períodos prolongados de bajas temperaturas impactaron amplias regiones del país, consecuencia del invierno extremo.
Como consecuencia, partes de la bahía de Chesapeake llegaron a congelarse. Este fenómeno reavivó la memoria de un episodio similar ocurrido hace casi medio siglo.
La bahía de Chesapeake es el estuario más grande del país y uno de los mayores del mundo. Con unos 311 kilómetros de extensión, conecta más de 150 ríos y arroyos con el Océano Atlántico, abarcando zonas de Virginia y Maryland.

El antecedente histórico captado desde el espacio
El invierno de 1976-1977 dejó una de las coberturas de hielo más extensas registradas en la región. En aquel entonces, el satélite Landsat 1 documentó la magnitud del fenómeno.
El Sistema de Escáner Multiespectral capturó imágenes entre el 7 y el 8 de febrero de 1977. El mosaico, difundido por el Observatorio de la Tierra de la NASA, mostró el hielo en tonos azules, verdes y blancos.
Según análisis posteriores de la NASA, el hielo comenzó a formarse en los afluentes superiores a fines de diciembre de 1976. Luego, se expandió hacia el centro de la bahía y alcanzó su máxima extensión a comienzos de febrero, cubriendo cerca del 85% de su superficie.
Dinámica del hielo y efectos sobre el ecosistema
Los vientos persistentes del oeste empujaron grandes placas hacia las costas orientales de las bahías de Chesapeake y Delaware. Esto generó fracturas visibles y acumulaciones desiguales en distintas zonas.
Posteriormente, al disminuir la intensidad del viento, nuevas capas de hielo se formaron en áreas abiertas. En la bahía superior, el espesor alcanzó hasta 30 centímetros, mientras que en la inferior llegó a 20, con afluentes que duplicaron esas cifras.
Estos procesos afectan la salinidad, el intercambio de oxígeno y la vida acuática. Además, las condiciones extremas pueden alterar hábitats de peces, crustáceos y aves migratorias que dependen del estuario.

El invierno 2025-2026 y el fenómeno en contexto ambiental
Durante el invierno 2025-2026, el hielo en las bahías de Chesapeake y Delaware fue menos extenso que en 1977. Sin embargo, las concentraciones en la parte alta y sus afluentes resultaron significativas.
En la ensenada Claiborne, en la costa este de Maryland, se registraron actividades poco habituales como navegación sobre hielo. Al mismo tiempo, pescadores locales enfrentaron dificultades por embarcaciones atrapadas y accesos restringidos.
Este tipo de episodios refleja la variabilidad climática creciente. Aunque el calentamiento global reduce la frecuencia de congelamientos prolongados, también favorece extremos más marcados. Por ello, el monitoreo satelital y la gestión sostenible del estuario resultan claves para proteger uno de los ecosistemas más valiosos de América del Norte.



