Un equipo de la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Rosario desarrolla una alternativa ecológica para reutilizar colillas de cigarrillos. La iniciativa combina hongos con estos residuos para degradarlos y convertirlos en materiales útiles.
El trabajo comenzó hace más de un año, cuando el Área de Ambiente de la universidad buscó un destino sustentable para las colillas recolectadas en distintos espacios. Incinerarlas fue descartado debido al impacto ambiental que generaría.
En consecuencia, investigadores especializados en hongos, vinculados al CONICET, diseñaron un proceso de biorremediación. El objetivo es que los microorganismos utilicen los filtros como sustrato y eliminen sus compuestos tóxicos.

Los riesgos contaminantes de las colillas de cigarrillos
Las colillas pueden tardar entre 10 y 25 años en degradarse. Esto se debe a que sus filtros están hechos de acetato de celulosa, un plástico no biodegradable que se fragmenta pero no desaparece.
Además, funcionan como esponjas químicas que concentran nicotina, hidrocarburos y metales pesados. Cuando se descartan en veredas, suelos o cursos de agua, liberan estas sustancias, afectando fauna, flora y calidad hídrica.
Por ello, su acumulación constituye una amenaza silenciosa. Se trata de uno de los residuos más abundantes a nivel global y uno de los más subestimados en términos de impacto ecológico.
Colilleros y gestión ambiental en Rosario
Aunque en las sedes de la universidad está prohibido fumar, se detectaron colillas en espacios comunes. Frente a esta situación, desde 2023 se instalaron 21 colilleros en puntos estratégicos y en lugares como el complejo City Center, el Colegio de Escribanos y la plaza Yugoslavia.
Estos dispositivos evitan que los filtros terminen en el sistema pluvial o en áreas verdes. Además, está prevista la colocación de 36 nuevos recipientes dentro del ámbito universitario.
Sin embargo, la recolección abrió una nueva pregunta: cómo tratar el material acumulado. Así surgió la articulación entre el área ambiental y el equipo científico.

El proceso biológico y sus desafíos
El procedimiento consiste en cultivar hongos en medios controlados y luego ponerlos en contacto con las colillas. En pruebas piloto, a los 15 días los microorganismos ya habían invadido el filtro y comenzado la degradación.
A medida que el hongo crece, reduce el olor y los compuestos asociados al cigarrillo. El resultado potencial es un biomaterial seco y sólido, moldeable, que podría reemplazar derivados del poliuretano en embalajes o piezas livianas.
No obstante, el desafío es escalar el proceso y comprobar con ensayos robustos la eliminación total de tóxicos. Si se confirma su eficacia, la experiencia podría replicarse a mayor escala en 2026.
De este modo, la investigación no solo aborda un residuo urbano persistente. También propone un modelo de economía circular que transforma contaminación en recurso, integrando ciencia y gestión ambiental.



