Un estudio publicado recientemente revela que el estiércol de vicuñas tiene un impacto ecológico sorprendente. Puede transformar suelos áridos de alta montaña en oasis de vida, acelerando la regeneración vegetal por más de 100 años.
En los Andes, estos camélidos utilizan letrinas comunitarias, lugares donde depositan grandes cantidades de estiércol. Estas concentraciones de nutrientes propician la colonización vegetal en terrenos recién dejados al descubierto por el derretimiento de glaciares, reduciendo décadas de espera natural a unos pocos años.
Estiércol de vicuñas como fertilizante natural, qué dice el estudio

El estudio, realizado por la Universidad de Colorado, Estados Unidos, determinó que las vitaminas del comportamiento de las vicuñas implican una transformación profunda del paisaje:
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Enriquecen el suelo con materia orgánica, fósforo y nitrógeno, concentrada en pequeñas parcelas.
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Aumentan la retención de humedad incluso en condiciones extremadamente secas.
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Estimulan la germinación, crecimiento de plantas y diversidad microbiana local, facilitando la creación de ecosistemas primarios
Las zonas alrededor de estas latrinas actúan como microoasis que atraen fauna local. Nuevas plantas en estos parches generan ecosistemas más complejos: herbívoros siguen el crecimiento vegetal y depredadores como el puma se acercan a estas áreas, mostrando una expansión dinámica de la vida en altitudes extremas.
Claves para la conservación y estrategias inspiradas
Aunque este fenómeno muestra un gran potencial natural, el cambio climático impone limitaciones: la velocidad del retroceso glaciar supera la capacidad adaptativa natural.
Entre el 2000 y el 2019 se perdieron aproximadamente 267.000 millones de toneladas de hielo por año, y se proyecta que hasta un 68 % de los glaciares pueden desaparecer en próximas décadas.
Por eso, los investigadores sugieren integrar este proceso natural en estrategias de restauración ecológica efectivas, incluyendo:
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Protección legal de zonas clave donde las vicuñas actúan como regeneradoras naturales.
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Monitoreo científico para evaluar su impacto en la sucesión vegetal y en la fauna asociada.
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Proyectos de restauración que imiten el uso de estiércol y materia orgánica local en zonas degradadas.
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Educación y participación de comunidades locales para preservar esta función ecológica ancestral
Cómo son las vicuñas
La vicuña (Vicugna vicugna) es un animal silvestre que habita las altas montañas de los Andes, principalmente en países como Perú, Bolivia, Argentina, Chile y Ecuador. Viven entre los 3200 y 4800 metros de altitud, en zonas frías, secas y con poca vegetación.
Cumplen un rol ecológico clave en los ecosistemas altoandinos. Además, para muchas comunidades andinas, la vicuña tiene un profundo significado simbólico y económico. Desde tiempos preincaicos, su lana era considerada un lujo reservado a la nobleza. Hoy en día, su manejo sostenible es fuente de ingresos para pueblos originarios y rurales.



