Investigadores del British Antarctic Survey (BAS) identificaron una correlación directa entre las mareas oceánicas extremas y el desprendimiento de icebergs gigantes en la plataforma de hielo Brunt, ubicada en la Antártida.
La investigación, publicada en la revista Nature Communications, destaca el papel de una grieta conocida como Chasm-1, de la cual se originó el iceberg A-81 en enero de 2023.
Desde 2021, la Brunt ha perdido tres gigantescos bloques de hielo, uno de ellos con dimensiones comparables a las del Gran Londres, lo que ha intensificado los estudios sobre los procesos internos y mecánicos que anteceden estos eventos.
Desprendimientos sincronizados de icebergs gigantes con picos de marea: el caso del iceberg A-81
Mediante un sistema de monitoreo continuo con GPS y análisis de radar, el equipo científico logró rastrear movimientos milimétricos y variaciones en la tensión estructural de la plataforma de hielo. Los datos revelan que el crecimiento de grietas y la posterior ruptura ocurren sistemáticamente durante las mareas vivas, cuando las fuerzas gravitacionales alcanzan su mayor intensidad.
Este patrón se confirmó con el desprendimiento abrupto del A-81, cuya superficie alcanzó cientos de kilómetros cuadrados. El evento mostró cuán rápido y poderoso puede ser el efecto de las mareas sobre los sistemas glaciares.
Impactos globales: cómo los icebergs alteran océanos, climas y ecosistemas
Los icebergs antárticos, que constituyen cerca del 50 % de la pérdida anual de hielo del continente, no solo remodelan las plataformas de hielo, sino que también alteran la circulación oceánica, influyen en la salinidad del agua y afectan a los ecosistemas marinos por donde transitan.
Comprender qué regula el momento exacto de estas rupturas es esencial para evaluar la estabilidad a largo plazo de las plataformas de hielo y su influencia sobre el nivel del mar y la dinámica climática global.
Predicción de eventos y nuevo modelo climático
El estudio del BAS sugiere que, además de las condiciones internas del hielo, las fuerzas externas como los vientos y las mareas podrían ser elementos clave para anticipar estos eventos. Esta nueva perspectiva permitiría desarrollar modelos de predicción a corto plazo, una herramienta que hasta ahora resultaba imprecisa.
El glaciólogo principal del estudio, Dr. Oliver Marsh, destacó:
«Reconocer cómo las mareas y los vientos inciden en el proceso de ruptura nos acerca a poder anticipar no solo la ocurrencia, sino la temporalidad precisa de futuros desprendimientos de hielo.»



