Un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que los cambios en el uso del suelo están favoreciendo la expansión de protistas edáficos —microorganismos unicelulares clave en las redes tróficas del suelo— desde regiones templadas hacia zonas subtropicales, más allá de su distribución natural.
Este desplazamiento genera alteraciones ecológicas profundas y contribuye a la pérdida de diversidad microbiana en los suelos a escala continental, un fenómeno conocido como homogeneización biológica.
Microorganismos invisibles, impactos visibles
Aunque se ha estudiado ampliamente cómo el uso del suelo afecta a especies vegetales y animales, la microbiota del suelo —especialmente los protistas— ha recibido menos atención.
Esta investigación revela que las prácticas humanas están facilitando la dispersión de protistas generalistas, que colonizan nuevos hábitats en regiones subtropicales, desplazando comunidades nativas.
Este flujo transregional de especies genera focos de invasiones microbianas, especialmente en zonas tropicales y subtropicales poco estudiadas, donde la introducción de especies exóticas podría reconfigurar los equilibrios ecológicos y reducir la diversidad funcional del suelo.

Metabarcoding y biogeografía: cómo se estudió el fenómeno
Para entender esta expansión, los investigadores aplicaron técnicas de metabarcoding en distintos ecosistemas de China: tierras agrícolas, zonas residenciales, parques urbanos y bosques naturales, en regiones templadas y subtropicales.
El estudio permitió rastrear la distribución de protistas y sus relaciones con presas y hospedadores microbianos.
Los resultados muestran que los sistemas de uso del suelo dominados por humanos amplían el rango de distribución de los protistas generalistas en comparación con los bosques, especialmente en su desplazamiento desde zonas templadas hacia regiones subtropicales.
El pH como puerta de entrada: factores ambientales que facilitan la expansión
Uno de los hallazgos más relevantes es que el aumento del pH del suelo, asociado a prácticas humanas, reduce la acidez típica de los ecosistemas subtropicales, lo que elimina barreras naturales y permite que especies de protistas templados se establezcan en nuevos territorios.
Sin embargo, en sentido inverso, la expansión de especies subtropicales hacia zonas templadas parece limitada por un clima más árido y un pH aún más elevado, lo que restringe su capacidad de colonización.
Fagótrofos en expansión: codispersión y especialización ecológica
La investigación también revela que la propagación interregional fue más marcada en los protistas fagótrofos —aquellos que se alimentan de otros microorganismos— que en los fotótrofos o parásitos.
Esto sugiere una codispersión ecológica con sus presas, especialmente bacterias, basada en relaciones especializadas depredador-presa o respuestas similares a los cambios ambientales.
Biodiversidad del suelo: una dimensión olvidada en la planificación territorial
Este estudio pone en evidencia que los cambios en el uso del suelo no solo afectan a la biodiversidad visible, sino también a la diversidad microbiana invisible, con consecuencias ecológicas profundas.
La homogeneización biológica impulsada por la expansión de protistas generalistas podría alterar funciones clave del suelo, como la ciclación de nutrientes, la resiliencia ecológica y la interacción entre especies.
En regiones tropicales y subtropicales, donde la microbiota del suelo ha sido poco estudiada, estos cambios podrían tener impactos irreversibles si no se integran en las estrategias de conservación y ordenamiento territorial.



