Un estudio publicado en Scientific Reports por Martin Ebert y Martina Kölbl-Ebert reveló un evento insólito congelado en el tiempo: fósiles excepcionalmente conservados de la región de Solnhofen, Baviera muestran a varios peces jurásicos del género Tharsis con restos de calamares fósiles (belemnites) atorados en la boca y las branquias.
El resultado fue fatal: los peces murieron asfixiados tras intentar alimentarse de lo que eran cadáveres flotantes recubiertos de algas y bacterias, confundidos con presas vivas.
La escena: lagunas sin oxígeno y fósiles intactos
Solnhofen es célebre por sus condiciones lagunares del Jurásico tardío, que combinaban alta salinidad, bajo oxígeno y sedimentos finos. Este ambiente permitía la preservación casi intacta de animales muertos, congelando momentos excepcionales del comportamiento ecológico prehistórico.
- Se revisaron más de 4.200 fósiles de Tharsis
- Se identificaron al menos cuatro casos documentados de peces con belemnites incrustados
- Algunos ejemplares provienen de colecciones como el Museo Carnegie de Pittsburgh y el Museo Bergér en Alemania

Belemnites: trampas mortales flotantes
Los belemnites, cefalópodos con un rostrum duro y puntiagudo, eran comunes en estos mares. Al morir, sus cuerpos flotaban un tiempo, recubiertos por biofilm y bacterias, que probablemente emitían olores similares al alimento. Los peces Tharsis, de apenas 27 cm de longitud, intentaban succionarlos como parte de su dieta de plancton.
“Una vez que el rostrum era absorbido por la boca, no podían deshacerse de estos objetos mortales”, describieron los autores.
El ensanchamiento anatómico del rostrum, llamado phragmocone, impedía que pasara completamente por la boca, convirtiéndose en un tapón letal. Los peces, subadultos, quedaban atrapados en un ciclo fatal: intentaban expulsar el objeto por las branquias sin éxito, bloqueando el flujo de agua y muriendo por asfixia.
Ecología del error: paralelos con el presente
El hallazgo no solo reconstruye una interacción trófica accidentada del pasado, sino que ofrece un paralelismo inquietante con problemas actuales:
- Hoy se sabe que el plástico marino recubierto de biofilm emite olores que atraen a peces y aves marinas, que lo confunden con alimento
- El caso de los Tharsis demuestra que los errores alimenticios letales no son exclusivos del presente, sino parte de la evolución ecológica
Además, la abundancia de Tharsis y la relativa escasez de belemnites sugiere que el evento fue raro pero significativo, y que la cadena de coincidencias anatómicas y ambientales que lo permitió lo convierte en una auténtica cápsula de tiempo.
Ciencia, comportamiento y conservación de peces jurásicos
Este tipo de documentación fósil, tan rara en su detalle, enriquece el conocimiento sobre ecosistemas del Jurásico, y revela cómo la forma de una presa, el comportamiento del cazador y las condiciones ambientales pueden converger en un desenlace inesperado.
“No se trató de caza, sino de error”, concluyen los autores, recordando que comprender el pasado también ayuda a prevenir las tragedias ecológicas del presente.



