El eclipse solar artificial ya es un hecho. En los últimos meses, la tecnología demostró que puede ir más allá y recrear eventos que hasta entonces eran exclusivos de la naturaleza. Esto se debe que dos satélites de la misión Proba 3 de la Agencia Espacial Europea (ESA, sus siglas en inglés) crearon el primer “eclipse solar total artificial” en órbita.
Estos satélites, capaces de volar como una sola nave con tecnologías de posicionamiento a bordo, dejaron como resultado diferentes imágenes de la atmósfera exterior del sol, donde se puede apreciar la corona solar.
De esta forma, la ESA demostró el potencial detrás de las tecnológicas de vuelo en formación que, además, obtienen datos científicos invaluables que ayudarán a mejorar la enigmática atmosfera del Sol.
Esta misión vio sus primeros avances en el mes de marzo, cuando las dos naves, el Coronógrafo y el Ocultador, volaron a 150 metros de distancia en perfecta formación durante varias horas sin control desde la Tierra. Esto fue el resultado de la alineación de ambos satélites, que mantienen su posición relativa con una precisión de un milímetro gracias a un conjunto de innovadoras tecnologías de navegación y posicionamiento.

Los eclipses artificiales ya son un hecho
Gracias al instrumento óptico, llamado ASPIICS por la abreviatura de Asociación de Naves Espaciales para la Investigación Polarimétrica y de Imágenes de la Corona Solar, desarrollado por la ESA, se logró la captura de imágenes de la corona solar sin la interrupción de la luz brillante solar.
Pero para que esto suceda, primero se debieron alinear los satélites con el sol, de tal manera que el disco de 1,4 metros que transporta la nave espacial Occulter (Ocultador) cubra el disco brillante del Sol para la nave espacial Coronagraph (Coronógrafo), proyectando una sombra de 8 cm de diámetro sobre el instrumento óptico.
De acuerdo con los investigadores, las imágenes de ASPIICS pueden compararse sin problemas con las que se toman durante un eclipse natural, ya que la única diferencia se encuentra en la duración y frecuencia con la que se producen.

Eventos astronómicos que no dejarán de ser únicos
Los eclipses solares totales ocurren cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, cubriendo completamente el disco solar por unos minutos. Este fenómeno solo es visible desde una franja específica del planeta, llamada «zona de totalidad», mientras que en otras regiones se puede observar un eclipse parcial.
Durante un eclipse total, el cielo se oscurece como si fuera de noche, las temperaturas bajan levemente y se hace visible la corona solar, una capa externa del Sol normalmente oculta por su brillo. Este espectáculo astronómico ha fascinado a la humanidad durante siglos, siendo motivo de estudios científicos y también de numerosas leyendas culturales.
Para que ocurra un eclipse total, deben coincidir varios factores astronómicos precisos, por lo que son relativamente raros en un mismo lugar. La observación segura requiere el uso de filtros especiales, ya que mirar directamente al Sol, incluso parcialmente cubierto, puede causar daño ocular permanente.



