Carne 100% vegetal: el desarrollo de santafesinos para producir hamburguesas sin animales

Con la impronta de ofrecerle al usuario una experiencia de consumo diferente a la del resto de los productos de origen vegetal, emprendedores santafesinos crearon una hamburguesa 100% vegetal que imita en sabor, color, aroma y textura a las tradicionales. Se trata de Green Bomber, un emprendimiento que busca escalar a nivel regional para llegar a las góndolas de los súpers y comercios.

“La idea nació en el 2019, en el marco del proyecto final para recibirme en la carrera de Ingeniería Industrial que planteaba elaborar algo similar a un plan de negocios. Me interesó mucho este nuevo concepto de producto de carne elaborada a base de plantas, que ya venía con un fuerte crecimiento en países como Estados Unidos”, señaló Carlos Madoery, fundador de la iniciativa.

El resto del equipo de Green Bomber está integrado por el ingeniero Industrial Germán Savloff Di Campli, el Licenciado en Química, Eria García Beltzer, y el Diseñador Industrial, Matías Welschen, ambos tres por la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y Andrés Ceirano, quien es uno de los socios inversores de la marca.

Emprender en la industria alimenticia

Con ánimos de avanzar con el proyecto, Madoery junto con Savloff comenzaron a investigar sobre la industria foodtech. Formada a partir de las palabras en inglés “food” (comida) y “tech” (tecnología) y tal como su nombre lo indica, se trata de un área donde se aplica la ciencia y la tecnología para realizar innovaciones en el campo de los alimentos.

Los emprendedores encontraron que había empresas con trayectoria en la fabricación de “carne sin carne”, utilizando procesos como aquellos que consisten en expresar proteínas presentes en la carne a partir de células vegetales. Fue entonces cuando el proyecto escaló y se propusieron fabricar su primer producto bajo esta premisa.

El mismo consistía en una hamburguesa 100% vegetal que lograra replicar todas las características organolépticas de una tradicional, garantizándole al consumidor una experiencia muy similar a la proporcionada por ciertos alimentos de origen animal, pero preservando su uso en el proceso.

“Definimos si era factible hacerlo y la verdad que comprobamos en ese entonces que había una clara tendencia a nivel mundial que se volcaba a este tipo de productos”, señaló el ingeniero.

Pese a que hoy en día hay varias compañías y startups nacionales abocadas a trabajar en este nicho, dos años atrás no se encontraba tan desarrollado y representaba un objetivo ambicioso para los estudiantes. Por eso fue de gran ayuda el Instituto de Tecnología en Alimentos que funciona dentro de la Facultad de Ingeniería Química.

Sus instalaciones les brindaron a los estudiantes la posibilidad de acceder a distintos equipos tecnológico. A su vez, Madoery trabajaba en el gabinete de emprendedores que tiene la UNL y fue allí donde comenzó a abordar todo lo relacionado al mercado food tech y al plan de negocios para la marca.

Si bien el proyecto estuvo frenado algunos meses, fue retomado a fines del 2019, momento en el que aprovecharon para probar distintas recetas y hacer experimentos científicos en miras a lograr la tan ansiada carne vegetal. Sin embargo la llegada de la pandemia truncó los planes ya que la facultad tuvo que cerrar sus puertas y los jóvenes se quedaron sin acceder al laboratorio.

Seguir adelante pese a las dificultades

Conseguir financiamiento se volvió el objetivo principal del equipo en pos de lograr avanzar con las pruebas piloto. Así fue como hizo su aparición Andrés Ceirano, quien aportó parte del capital para que los ingenieros pudieran seguir adelante con sus estudios e incluso comprar parte de los equipos para montar una laboratorio propio.

Si bien Madoery no quiso revelar mucho acerca del proceso en el que se basaron para fabricar su producto, explicó que la lógica siempre fue la de reemplazar las proteínas animales por vegetales y confesó que utilizan aceite de coco para aportarle a la fórmula la jugosidad de una carne real.

“Una vez lograda una primera versión de la hamburguesa, requerimos de un segundo financiamiento para concretar su lanzamiento. Este último paso lo obtuvimos a partir de una pequeña inyección de capital, la cual a su vez nos va a permitir incrementar la capacidad hacia una escala productiva dado que hoy todavía trabajamos a escala piloto”, sostuvo el emprendedor.

Por ahora la marca se comercializa en negocios de la ciudad de Santa Fe, tanto en formato góndola, con un packaging específico para el canal del retail, como en formato carta para bares, acompañada de distintos ingredientes. En la actualidad Green Bomber cuenta con dos áreas de trabajo: Investigación y Desarrollo y Marketing y Diseño.

Si bien el nivel de fabricación todavía es acotado, el equipo planea producir alrededor de 10 mil hamburguesas mensuales a mediano plazo, a partir de la financiación obtenido y de futuras inversiones que buscan apalancar. A su vez, se encuentran avanzado en las gestiones para habilitar la marca y llegar a los supermercados y comercios de otras ciudades dentro y fuera de la provincia, siendo Rosario y Córdoba los próximos puntos de venta.

“Estamos muy contentos con el producto que logramos y los clientes nos lo hacen saber. La idea es transformarnos en una empresa tecnológica que desarrolla alimentos a base de carne vegetal. Los próximos pasos también contemplan lanzar otros productos como salchichas y nuggets de cara a fin de año”, precisó Madoery.

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