En 2022, Eva Ardao, ingeniera de medio natural especializada en conservación, y Erik Wenzel, cocinero y tecnólogo de alimentos, decidieron transformar su vínculo con la tierra en un proyecto agroecológico.
Dejaron Madrid y Hamburgo para instalarse en El Hornillo, un pequeño municipio de la cara sur de la sierra de Gredos, donde fundaron Tierra Campesina, una microgranja agroecológica que apuesta por el cultivo manual, la biodiversidad y la venta directa.
Cultivar en armonía: salud, tradición y regeneración
Tierra Campesina se basa en principios de agricultura ecológica regenerativa, donde el suelo, el agua y la biodiversidad son tratados como sistemas vivos. Eva y Erik cultivan verduras de temporada, infusiones y variedades antiguas adaptadas al microclima local, sin maquinaria pesada ni químicos sintéticos.
“La salud del ser humano depende de la salud de la naturaleza”, afirman. Por eso evitan el uso de tractores, mantienen el suelo cubierto de materia vegetal viva y eligen semillas que respetan los ciclos del ecosistema.
De la cocina a la huerta: una mirada integral sobre el alimento
Erik, con experiencia en gastronomía y nutrición, detectó que la calidad de los alimentos se deteriora por el uso de procesados y agroquímicos. Eva, desde la biología de la conservación, cuestiona la división entre territorios protegidos y explotados, proponiendo una producción en equilibrio con la biodiversidad.
Ambos se formaron de manera autodidacta y colaborativa, trabajando en proyectos rurales y estudiando técnicas de agricultura biointensiva.

Retos del campo: tierra, burocracia y acceso a mercados
Aunque el proyecto agroecológico avanza, enfrentaron dificultades estructurales:
- Acceso a tierras: tras una cesión inicial, tardaron año y medio en encontrar una nueva parcela por la especulación del suelo rústico
- Burocracia desproporcionada: deben cumplir con normativas pensadas para productores industriales
- Limitaciones en mercados públicos: llevan más de un año en lista de espera para vender en el mercado semanal de Ávila
- Falta de apoyo institucional: las ayudas para jóvenes agricultores no contemplan modelos agroecológicos
Redes colaborativas y circuitos cortos
Tierra Campesina forma parte de Ávila Auténtica y vende en ferias como Madrid Productores, además de colaborar con:
- Campo a Través, microheladería en San Lorenzo de El Escorial
- Restaurante Caleña, en Ávila, donde organizan el evento mensual Cuaderno de Campo
- Movimiento Market Gardening, que promueve microgranjas ecológicas de alta productividad en espacios reducidos
Una huerta como espacio de aprendizaje y reconexión
Eva y Erik sueñan con que Tierra Campesina sea un proyecto vivo, capaz de alimentar familias, recuperar saberes campesinos y reconectar a las personas urbanas con su dimensión natural.
“Queremos que sea un lugar donde el campo y la ciudad dialoguen, donde se compartan experiencias, se conserve el entorno y se construya un sistema alimentario más justo y resiliente”.
Tierra Campesina no solo cultiva alimentos: cultiva vínculos, conciencia y biodiversidad. En tiempos de crisis climática y desconexión territorial, este tipo de iniciativas demuestran que otra forma de producir y vivir es posible, desde el respeto por la tierra y el compromiso con el futuro.



