El sistema energético argentino sigue en alerta tras la reciente ola polar que generó cortes inesperados de suministro, incluso en hogares. Mientras se monitorean los pronósticos para este mes, las autoridades reconocen la posibilidad de un nuevo pico de frío. La experiencia pasada dejó al descubierto la vulnerabilidad del sistema ante la combinación de clima extremo y fallos técnicos.
Durante la primera semana de julio, la demanda prioritaria de gas alcanzó niveles récord. Esa situación, junto a problemas en yacimientos y falta de respuesta temprana, provocó restricciones imprevistas. Las empresas insisten en la necesidad de prever emergencias para evitar nuevas crisis.
Desde Enargas, aseguran que el sistema podría soportar otra ola de frío si no se superan los 80 millones de metros cúbicos diarios de consumo prioritario. Aun así, se mantiene la vigilancia y la coordinación de las operadoras para activar medidas si es necesario.
El desafío continúa siendo garantizar el abastecimiento sin recurrir a cortes en usuarios residenciales, como ocurrió en Mar del Plata. La combinación de consumo récord y fallos operativos dejó en evidencia un sistema que aún carece de respaldo suficiente para escenarios extremos.

Fallos, falta de previsión y la urgencia de un plan B
Los problemas técnicos en Vaca Muerta, que redujeron la producción en plena demanda máxima, pusieron en jaque al sistema. Las petroleras aplicaron cláusulas de fuerza mayor por congelamiento de equipos y bajas temperaturas. Esta reducción coincidió con la falta de acción oportuna desde el sector público.
El retraso en la convocatoria al Comité de Emergencia agravó la situación, demorando la aplicación de cortes preventivos a la industria y al GNC. También hubo fallas de comunicación entre productoras, distribuidoras y autoridades, lo que generó incertidumbre y profundizó la crisis.
Además, la estructura del abastecimiento quedó en evidencia. Las exportaciones a Chile fueron suspendidas y la capacidad de respuesta del sistema quedó limitada al uso de GNL importado y a cortes forzosos. Las distribuidoras advirtieron que no todos los parques industriales acataron las restricciones durante la emergencia.
Un sistema sin margen ante eventos extremos
Los expertos coinciden en que el sistema energético argentino carece de la infraestructura necesaria para afrontar situaciones extremas. La falta de avance en obras claves, como la reversión del Gasoducto Norte y la instalación de nuevas plantas compresoras, reduce la capacidad de reacción.
El descenso en la presión del line pack afectó directamente a los hogares, ya que los medidores cortan automáticamente cuando la presión baja. Restablecer el servicio requiere intervención manual, complicando aún más las emergencias.
Si el frío extremo vuelve y se prolonga, el riesgo de repetir la crisis sigue vigente. La falta de coordinación y previsión dejó lecciones pendientes que el sector deberá atender para garantizar la seguridad energética del invierno.

¿Cómo calefaccionarse en casa sin tener que recurrir al gas?
Una alternativa ecológica para calefaccionar el hogar es el uso de estufas a pellet, que funcionan con residuos de madera comprimida. Este biocombustible es renovable, tiene baja emisión de dióxido de carbono y aprovecha desechos forestales, convirtiéndose en una opción sustentable frente al gas.
La energía solar térmica también es una alternativa eficiente. Los paneles solares captan la radiación del sol y la transforman en calor para sistemas de calefacción por agua o aire, reduciendo tanto el consumo energético como las emisiones contaminantes.
Otra opción es mejorar el aislamiento térmico del hogar, lo que disminuye la necesidad de calefacción. Ventanas de doble vidrio, burletes y aislantes en techos y paredes permiten conservar la temperatura interior, haciendo más eficiente cualquier sistema de climatización y reduciendo el impacto ambiental.



