En un trágico incidente que resalta el peligro al que se enfrentan los defensores del medio ambiente en Brasil, dos individuos armados asesinaron a un funcionario ambiental en Altamira, una ciudad del estado amazónico de Pará por defender la Amazonía.
Este oficial era conocido por su férrea defensa de las regulaciones contra la deforestación en una región marcada por la violencia y el conflicto.
Violencia por defender la Amazonia
El secretario de medio ambiente de Altamira, Luiz Araujo, fue asesinado en su propia residencia, en presencia de su familia. Los atacantes, que huyeron en motocicleta sin robar nada, han sido señalados como presuntos sicarios, un patrón alarmantemente familiar en esta área del norte de Brasil.
Araujo no solo se enfocaba en la regulación de la deforestación, sino que también dirigía esfuerzos para combatir la minería ilegal. La deforestation en Pará se realiza para expandir la producción ganadera y agrícola, especialmente cultivos de soja transgénica.
El crimen ambiental en Pará es un desafío persistente. Los intereses económicos a menudo emplean la violencia para acallar a quienes se interponen en su camino, incluyendo periodistas, activistas y socios de las autoridades ambientales. Hasta la fecha, muchos han perdido la vida en esta lucha.
Desde el ayuntamiento de Altamira se emitió un comunicado lamentando la pérdida de Araujo, destacando su dedicación y competencia desde 2014 en la mejora de las políticas ambientales locales.
Alarmante deforestación
Según imágenes satelitales obtenidas por el gobierno brasileño, la deforestación afectó a más de 6000 kilómetros cuadrados entre agosto de 2014 y julio de 2015, lo que representa un aumento del 24% con respecto al período anterior. Pará sufrió más de un tercio de estas pérdidas, mientras que Altamira, aunque pequeña, es un punto crítico dentro de la vasta Amazonia brasileña, con Araujo supervisando un área de aproximadamente 160000 kilómetros cuadrados.
Pérdidas humanas en la Amazonia
Las autoridades y los residentes de Pará han advertido repetidamente sobre los riesgos que enfrentan quienes se oponen a la deforestación, particularmente por la amenaza de los “pistoleiros”, o asesinos a sueldo. América Latina se ha convertido en una de las regiones más peligrosas para aquellos que defienden el medio ambiente y los derechos humanos.
La lucha por la preservación de la Amazonia ha cobrado demasiadas vidas, comenzando con la del célebre activista Chico Mendes, asesinado hace 28 años. La urgencia de una acción gubernamental seria para proteger tanto la selva como a sus defensores es ahora más vital que nunca.



