Cada año, entre abril y agosto, las costas de Quintana Roo (México) reciben toneladas de sargazo, una macroalga que ha aumentado de forma alarmante en la última década.
Este fenómeno, vinculado al cambio climático y a la eutrofización del Atlántico, provoca graves impactos:
- Ambientales: asfixia arrecifes de coral, praderas marinas y afecta zonas de anidación de tortugas.
- Económicos: genera mal olor en playas, ahuyenta turistas y encarece la limpieza, que además puede causar erosión.
- Sanitarios: al descomponerse libera ácido sulfhídrico y amoníaco, provocando problemas respiratorios y neurológicos.
En 2018 se retiraron cerca de 60 toneladas, y los monitoreos actuales registran decenas de puntos con presencia excesiva.
La solución de Omar Vázquez Sánchez
Ante esta crisis, el mexicano Omar Vázquez Sánchez fundó Blue-Green en Puerto Morelos y transformó el problema en oportunidad: creó bloques de construcción a base de adobe y sargazo. Con ellos levantó en apenas 15 días la Casa Angelita, la primera vivienda en el mundo construida con este biomaterial, que cumple cuatro años de existencia.
Los bloques se fabrican deshidratando y triturando el sargazo (40 % del material), mezclado con residuos de poda y piedra caliza. No requieren horneado, secan en seis horas y cuestan unos 12 dólares por unidad. Sus cavidades internas facilitan instalaciones eléctricas e hidráulicas, además de aportar propiedades térmicas y acústicas.

Beneficios constructivos e impacto social y ambiental
El sistema permite reducir entre 30 % y 40 % los costos de edificación, gracias a un ahorro de hasta 70 % en cemento y varilla. La UNAM comprobó su resistencia ante sismos y vientos de huracán, lo que despertó el interés de constructoras en México, Belice, República Dominicana y las Antillas francesas.
Más allá de la innovación técnica, Blue-Green ha donado 13 viviendas a familias de escasos recursos, demostrando que la sostenibilidad puede ir de la mano con la justicia social. El proyecto propone repensar la arquitectura desde los fenómenos naturales, convirtiendo una plaga cíclica en oportunidad sustentable.
Necesidad de acción regional
El aumento del sargazo exige medidas más allá de la limpieza costera:
- Detección temprana y contención en el mar.
- Cooperación internacional para enfrentar un problema compartido por varios países del Caribe.
- Investigación científica para comprender mejor sus causas y diseñar soluciones duraderas.
Organismos como SECIHTI y entidades financieras como BBVA coinciden en que la proliferación del sargazo está directamente ligada al exceso de nutrientes y al calentamiento del agua.
El proyecto de Omar Vázquez Sánchez demuestra que la innovación puede transformar una crisis ecológica en una oportunidad económica y social. Los bloques de sargazo no solo ofrecen una alternativa sustentable para la construcción en México, sino que también representan un ejemplo de cómo la creatividad local puede aportar soluciones globales frente al cambio climático y la contaminación marina.



