CONICET y Ledesma desarrollan biosurfactantes sustentables: ciencia para transformar residuos en innovación

En el laboratorio de Aguas y Suelos del Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI, CONICET-UNSa), un equipo liderado por las científicas Verónica Irazusta y Verónica Rajal trabaja en la optimización de la producción de biosurfactantes, compuestos naturales con alto valor agregado que ofrecen una alternativa ecológica para transformar residuos.

Los biosurfactantes son sustancias tensioactivas de origen biológico, biodegradables y con múltiples aplicaciones industriales. “Su principal desventaja es el costo de producción comparado con los de origen sintético, por eso trabajamos en métodos más económicos utilizando subproductos industriales”, explica Irazusta, responsable técnica del proyecto.

El convenio con Ledesma

El trabajo se enmarca en un convenio firmado en 2024 entre el CONICET, la Universidad Nacional de Salta y la empresa Ledesma, con participación de las áreas de Vinculación Tecnológica de Salta y Jujuy. El objetivo es optimizar la producción de biosurfactantes a partir de bacterias aisladas de efluentes industriales, aprovechando recursos disponibles y reduciendo el impacto ambiental.

Usamos efluentes o subproductos industriales de Ledesma como medio de cultivo para los microorganismos. Así, no solo producimos estas moléculas de forma económica, sino que además damos una utilidad a desechos que de otro modo podrían contaminar”, señala Irazusta.

Aplicaciones de los biosurfactantes

Estos compuestos disminuyen la tensión superficial del agua, lo que los hace útiles en sectores como:

  • Farmacéutico: formulación de medicamentos y tratamientos.
  • Agroindustrial: mejora de procesos de cultivo y protección vegetal.
  • Alimenticio: estabilización de emulsiones y productos procesados.
  • Cosmético: elaboración de cremas, champús y productos de higiene.
  • Detergentes y limpieza: sustitución de tensioactivos sintéticos contaminantes.

Su capacidad de degradarse naturalmente los convierte en aliados clave para el desarrollo de una industria más sustentable.

transformar residuos
 Transformar residuos en biosurfactantes en el laboratorio de Aguas y Suelos del INIQUI.

Avances tecnológicos

La colaboración con Ledesma se originó años atrás, tras visitas exploratorias en busca de subproductos útiles para bacterias productoras de biosurfactantes. El convenio actual permitió la incorporación de un biorreactor de siete litros, un avance significativo para el laboratorio y la universidad.

Desde la empresa, Adriana Rodríguez, representante técnica del proyecto, destacó: “El convenio que firmamos con la Universidad Nacional de Salta y el CONICET para el desarrollo de un nuevo producto a partir de la caña de azúcar tiene un gran potencial. Estamos en constante búsqueda de alternativas más sustentables para mejorar nuestros procesos productivos y avanzar en el desarrollo de nuevos productos”.

Subproductos en evaluación

Actualmente, el grupo evalúa distintos subproductos como melaza y vinaza para optimizar los procesos productivos. El objetivo es reducir residuos industriales y ofrecer alternativas ecológicas para diversas aplicaciones.

Este desarrollo beneficia a la sociedad desde distintos puntos: por un lado, generamos menos residuos industriales; por otro, ofrecemos alternativas más ecológicas para distintas aplicaciones”, concluye Irazusta.

La alianza entre el CONICET, la Universidad Nacional de Salta y Ledesma demuestra cómo la ciencia y la industria pueden trabajar juntas para impulsar la economía circular, transformar desechos en insumos estratégicos y abrir el camino hacia una producción más sustentable.

Los biosurfactantes representan una oportunidad concreta para reducir la contaminación y diversificar la oferta de productos en sectores clave de la economía.

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