En el marco de las políticas ambientales que restringen el uso de sorbetes plásticos en distintas provincias argentinas, surge una propuesta innovadora que combina sustentabilidad, funcionalidad, producción local y trigo.
Los agrónomos Franco De Stéfano (Capital Federal) y Francisco Ben (Bragado) desarrollaron los primeros sorbetes de tallo de trigo del país, una alternativa biodegradable y resistente que busca posicionarse en el mercado nacional y regional.
De la paja al sorbete: proceso artesanal y controlado
Selección manual, esterilización y empaquetado garantizan calidad y durabilidad.
El producto se elabora a partir de tallos de trigo seleccionados manualmente, que luego son cortados, esterilizados, secados y empaquetados. Debido a las variaciones naturales de cada planta, el proceso no puede automatizarse completamente, lo que convierte a la producción en una tarea artesanal con control de calidad personalizado.
Esta metodología asegura que cada sorbete sea 100 % natural, higiénico y funcional, manteniéndose íntegro durante su uso.

Funcionalidad superior frente a papel y cartón
Resistencia al contacto con líquidos y experiencia de uso mejorada.
A diferencia de los sorbetes de papel y cartón, que suelen desarmarse al contacto con líquidos, los de tallo de trigo resisten el uso prolongado sin perder su forma.
Esta característica fue clave para la aceptación positiva del producto en el mercado argentino, donde los consumidores valoran tanto la sustentabilidad como la experiencia de uso.
Impacto ambiental positivo y diferenciación en el mercado
El uso de tallos de trigo permite reducir la dependencia de plásticos y evitar el impacto ambiental del papel, cuya producción suele estar asociada a procesos de deforestación.
Al tratarse de un subproducto agrícola, el tallo de trigo representa una materia prima renovable y local, que no genera residuos difíciles de degradar.
Consolidación local y proyección regional
Venta directa en Argentina y planes de exportación a países limítrofes en 2026
Tras la cosecha de diciembre, los emprendedores lograron colocar sus sorbetes en el mercado argentino.
El objetivo inicial es consolidar la venta directa, y para 2026 proyectan exportar a países vecinos, aprovechando la experiencia adquirida en el primer año para optimizar procesos y adaptarse a normativas internacionales.
Economía circular y empleo verde: una experiencia replicable
Producción sustentable con valor agregado y potencial de expansión multisectorial.
La iniciativa demuestra que Argentina cuenta con recursos y capacidades para desarrollar productos innovadores y sostenibles. A eso se suma la posibilidad de agregar valor a materias primas locales y generando empleo en el sector de innovación agrícola y ambiental.
Los fundadores destacan que el modelo puede replicarse en otros rubros, fomentando la producción de bienes de consumo responsables con conocimiento técnico nacional.



