Tras un 2024 marcado por récords históricos de incendios forestales, Brasil ha logrado reducir en un 81 % la cantidad de focos en la Amazonía durante 2025, alcanzando el nivel más bajo desde 1998.
Esta mejora se atribuye a una combinación de acciones gubernamentales, condiciones climáticas más benignas y un enfoque innovador: acompañar las quemas controladas de agricultores en lugar de perseguirlas.
De la confrontación al acompañamiento
Bomberos ambientales trabajan codo a codo con productores rurales para evitar incendios descontrolados.
En municipios como Parauapebas, brigadas del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) visitan granjas, asesoran sobre técnicas seguras de quema y hasta proporcionan antorchas de goteo con la mezcla adecuada.
Esta estrategia busca reducir el riesgo de incendios en áreas protegidas, como la Sierra de los Carajás, que será sede de la COP30 en noviembre.
“Es peor combatir un incendio en la selva… prefiero trabajar menos”, bromea Manoel Delvo, jefe de combate al fuego del ICMBio.
Incendios provocados en la Amazonia: causas estructurales y climáticas
La deforestación ilegal, el cambio climático y la falta de regulación agravan la vulnerabilidad de la selva.
- Deforestación para ganadería y soja: el fuego se usa para limpiar terrenos tras la tala
- Sequías prolongadas y temperaturas extremas: convierten la Amazonía en un “barril de pólvora”
- Falta de control efectivo: permite que prácticas peligrosas se repitan sin consecuencias
En 2024, la Amazonía perdió más de 156.000 km², el doble del tamaño de Panamá, en lo que fue el año más crítico desde 1985.

Impactos ecológicos y sociales de los incendios
La selva húmeda no se incendia sola: el fuego destruye biodiversidad, salud y tejido comunitario.
- Pérdida de biodiversidad: especies únicas desaparecen junto con su hábitat
- Alteración del clima global: la Amazonía regula precipitaciones y captura carbono
- Contaminación del aire: el humo afecta a millones de personas con partículas tóxicas
- Degradación del suelo: se pierde materia orgánica y aumentan la erosión y desertificación
- Desplazamiento de comunidades: los incendios generan conflictos y migraciones forzadas
Gobernanza climática y resiliencia local
El Estado refuerza la fiscalización, amplía brigadas y promueve el diálogo con productores.
El Gobierno federal ha:
- Adquirido aeronaves para combate aéreo
- Incrementado en 26 % el número de bomberos ambientales
- Endurecido penas contra incendios ilegales
“La fiscalización inhibe el uso del fuego”, afirma la investigadora Ane Alencar, quien también destaca el miedo de los productores a repetir la devastación de 2024 como factor de cambio.
Hacia una Amazonía más protegida y participativa
La prevención activa y el respeto por los saberes locales abren nuevas rutas para el manejo del fuego
En Carajás, las lluvias han suspendido temporalmente las quemas controladas, pero el trabajo continúa. Delvo ya recibió nuevos pedidos de acompañamiento, y los bomberos siguen fortaleciendo lazos de confianza con las comunidades rurales.
“Pasar de la fiscalización al acompañamiento es clave para evitar incendios y construir resiliencia”, concluyen desde el ICMBio.



