La planta de Atanor en San Nicolás vuelve a estar en el centro de la polémica. Greenpeace y el Foro Medio Ambiental San Nicolás (FOMEA) alertaron que el proceso de desmantelamiento de la fábrica debe realizarse bajo controles estrictos, monitoreo permanente y transparencia hacia la comunidad, tras detectarse residuos de agroquímicos en descargas pluviales que desembocan en el Río Paraná.
Resultados alarmantes
El Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIM-CONICET/UNLP) analizó muestras tomadas por la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires entre febrero y abril. Los resultados confirmaron la presencia de:
- Glifosato y su metabolito AMPA.
- Atrazina y derivados.
- Concentraciones extremadamente elevadas de Atrazina-Hidroxi.
Estos compuestos provienen directamente del sistema pluvial de la planta, lo que genera preocupación por su cercanía con áreas sensibles del sistema hídrico local.
Antecedentes de contaminación
El hallazgo se suma a episodios recientes:
- Residuos peligrosos en una barranca lindante con la planta.
- Plaguicidas en pozos y puntos de la red de agua de San Nicolás.
Según Fabián Maggi, abogado de vecinos y miembro de FOMEA, el caso refleja no solo la responsabilidad empresarial, sino también las fallas del sistema de fiscalización ambiental.

Contexto judicial
La planta atraviesa un proceso de desmantelamiento tras la explosión de marzo de 2024, que obligó a detener la producción de agroquímicos. La justicia investiga responsabilidades históricas:
- La Cámara Federal de Apelaciones de Rosario ordenó indagatorias a seis directivos de Atanor, cinco funcionarios del OPDS y tres expresidentes de la Autoridad del Agua.
- La causa, iniciada hace más de una década, analiza posibles vuelcos de residuos peligrosos, enterramiento de tóxicos y omisiones de control estatal.
Reclamos de las organizaciones
Greenpeace y FOMEA exigen:
- Monitoreo permanente del predio durante el desmantelamiento.
- Acceso público a la información ambiental.
- Esclarecimiento de responsabilidades empresariales y estatales.
- Medidas preventivas para evitar nuevos episodios de contaminación que afecten al Río Paraná, sus ecosistemas y las comunidades dependientes.
Agostina Rossi Serra, vocera de Greenpeace Argentina, subrayó: “La contaminación no terminó cuando Atanor dejó de producir. Los resultados refuerzan las advertencias sobre los riesgos de movilizar contaminación acumulada durante años dentro del predio industrial”.
El caso Atanor en San Nicolás expone la tensión entre la necesidad de recomposición ambiental y la persistencia de contaminantes históricos.
La denuncia de Greenpeace y FOMEA pone en evidencia que el desmantelamiento de la planta no puede realizarse sin controles rigurosos, ya que está en juego la salud pública y la protección del Río Paraná, uno de los sistemas hídricos más importantes de Argentina.



