La Amazonía peruana ha perdido más de tres millones de hectáreas de bosque entre 2001 y 2023, una superficie equivalente a once veces el área metropolitana de Lima, según un informe reciente elaborado por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS Perú).
El análisis señala que el 70 % de la deforestación reciente se concentra en solo cuatro zonas críticas, y destaca como las regiones más afectadas a Ucayali, Loreto, San Martín, Huánuco y Madre de Dios. Solo entre 2019 y 2023, se registró la pérdida adicional de 602 mil hectáreas de bosque.
La cuenca del Ucayali, epicentro de la deforestación amazónica
La mayor presión se concentra en la cuenca del río Ucayali y sus afluentes, que explican casi la mitad del total amazónico deforestado desde 2001. El fenómeno está estrechamente vinculado a:
- La expansión de cultivos ilegales de hoja de coca
- La apertura de corredores viales críticos
- Actividades extractivas en territorios sin titulación formal
Según el informe, el 49 % de las áreas deforestadas han sido transformadas en parcelas agropecuarias, mientras que un 43 % muestra alguna recuperación natural.
Minería ilegal y narcotráfico: motores en la Amazonía sur y noreste
La región de Madre de Dios, junto con zonas aledañas de Cusco y Puno, suma 388 mil hectáreas deforestadas, sobre todo en los últimos cinco años. La expansión de la minería ilegal, en lugares como Tambopata, Manu y Tahuamanu, es el principal impulsor.
El estudio también identifica como nuevos focos críticos a la cuenca media del Marañón (entre Amazonas y Loreto), con más de 51 mil hectáreas perdidas entre 2019 y 2023, asociadas a narcotráfico y minería ilegal, y al Bajo Amazonas, en la triple frontera con Colombia y Brasil, una zona de alta exposición al crimen transnacional.
Las comunidades indígenas en el frente de la deforestación
El informe revela que el 19 % de la pérdida total corresponde a territorios de comunidades nativas, lo que representa más de 582 mil hectáreas afectadas. Estos territorios enfrentan invasiones, tráfico de tierras, cultivos ilícitos, tala y minería ilegal, que alteran sus modos de vida y vulneran derechos colectivos.
Áreas protegidas y concesiones: puntos de resiliencia forestal
En contraste, los espacios con mecanismos formales de administración y vigilancia —como áreas naturales protegidas y concesiones para conservación, reforestación o ecoturismo— presentan niveles muy reducidos de deforestación, concentrando menos del 5 % de la pérdida total.
Un llamado urgente a políticas integrales y territoriales
La Amazonía peruana sigue siendo uno de los principales reservorios de biodiversidad y servicios ecosistémicos del planeta, pero enfrenta una vulnerabilidad creciente por falta de gobernanza territorial, expansión de economías ilegales y fragmentación institucional.
El informe concluye que sin una respuesta coordinada entre gobiernos, comunidades y sociedad civil, será difícil revertir las tendencias actuales. Se requiere con urgencia una estrategia nacional de protección forestal basada en derechos, sostenibilidad económica y vigilancia territorial efectiva.



