El Banco Mundial anunció que dejará de priorizar la meta de destinar el 45% de sus créditos anuales a proyectos con beneficios climáticos. Esta política, establecida en 2023 bajo la administración de Joe Biden, había permitido financiar iniciativas de adaptación y mitigación del cambio climático, incluso cuando no eran su objetivo principal.
En 2025, el Banco Mundial superó la meta al alcanzar el 48% de créditos con réditos climáticos. Sin embargo, la presión política de Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump, escéptico frente al cambio climático, llevó a eliminar el compromiso porcentual.
Contexto político
- En octubre de 2025, Francia y otros 18 países accionistas pidieron mantener la meta climática.
- Estados Unidos se negó a firmar la carta, consolidando su postura contraria a la agenda verde.
- La decisión se da en medio de una ola de calor global, con 150 millones de personas viviendo bajo calor extremo y más de 1.300 muertes en Europa desde junio, según la OMS.
Implicaciones del cambio
- Fin a la meta porcentual: ya no habrá obligación de destinar casi la mitad de los créditos al clima.
- Enfoque en desarrollo básico: prioridad para infraestructura, crecimiento económico y reducción de la pobreza.
- Retorno a combustibles fósiles: posibilidad de financiar proyectos de gas, petróleo y carbón si los países lo solicitan.
- Flexibilidad: los créditos climáticos seguirán existiendo, pero dependerán de las demandas específicas de cada nación.

Importancia de los créditos climáticos
Los créditos verdes son esenciales porque:
- Reducen la contaminación: financian energías limpias como la solar y la eólica, y protegen bosques que absorben CO₂.
- Protegen a los vulnerables: apoyan comunidades frente a sequías e inundaciones, con semillas resistentes al calor extremo o infraestructura hídrica.
- Premian buenas prácticas: un crédito de carbono equivale a una tonelada de CO₂ evitada o eliminada. Empresas que cuidan bosques pueden vender certificados a otras que contaminan.
- Impulsan inversión privada: obligan a las compañías a pagar por su impacto, fomentando tecnologías ecológicas.
Reacciones internacionales
La decisión del Banco Mundial genera preocupación entre países europeos y organismos ambientales, que advierten que abandonar metas fijas debilita la capacidad global de enfrentar el cambio climático. La AEMA y otros actores señalan que la resiliencia climática requiere compromisos claros y sostenidos, no políticas flexibles sujetas a presiones políticas.
El abandono de la meta climática del Banco Mundial marca un giro en la política financiera internacional. Aunque seguirá otorgando créditos verdes, la falta de un compromiso porcentual abre la puerta a un mayor financiamiento de combustibles fósiles y reduce la previsibilidad de los fondos destinados a la adaptación y mitigación.
En un contexto de crisis climática y olas de calor cada vez más frecuentes, la decisión plantea interrogantes sobre la capacidad global de cumplir con los objetivos de sostenibilidad.



