Europa estableció este miércoles un objetivo histórico para combatir el cambio climático: reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en un 90% para 2040 respecto a 1990.
El Consejo de la Unión Europea y la Eurocámara alcanzaron ayer el acuerdo político que modifica la ley europea del clima.
Sin embargo, el Comité Científico Asesor advierte que las flexibilidades incluidas podrían comprometer la meta final.
El pacto provisional, que deberá ser formalizado por ambas instituciones, representa un paso intermedio vinculante hacia la neutralidad climática prevista para 2050.
Sin embargo, científicos señalan que permitir compensaciones mediante créditos de carbono en lugar de reducciones reales podría debilitar los esfuerzos climáticos.

Las dudas sobre el nuevo objetivo de reducción de emisiones de Europa
El acuerdo alcanzado por la Unión Europea introduce mecanismos de flexibilidad que preocupan a los expertos.
Es que, a partir de 2036, los países miembro de la UE podrán compensar emisiones comprando créditos de carbono internacionales de alta calidad
Estos deberán ser equivalentes al 5% de las emisiones netas de la UE en 1990.
«Si bien su objetivo es brindar un margen de maniobra para la implementación, dicha flexibilidad reduciría efectivamente la reducción de emisiones nacionales al 85%», advirtió el Consejo Asesor en un comunicado.
Ottmar Edenhofer, presidente del organismo científico, reconoció que el acuerdo constituye «un hito importante para que la UE se mantenga en una trayectoria viable hacia la neutralidad climática para 2050«.
No obstante, alertó que algunas flexibilidades introducidas «corren el riesgo de debilitar la reducción de emisiones nacionales para 2040 y, por lo tanto, de poner en peligro el objetivo de neutralidad climática a largo plazo de la UE».
El compromiso también confirma el aplazamiento de un año del régimen de comercio de derechos de emisión para edificios y transporte por carretera (ETS2).
Los elementos clave del nuevo marco climático de la UE
El acuerdo establece varios componentes fundamentales que guiarán las futuras propuestas legislativas de la Comisión Europea:
- Competitividad y simplificación en la implementación
- Equidad social y consideración de circunstancias nacionales
- Seguridad energética y apoyo a la innovación
- Gestión y mejora de los sumideros naturales a largo plazo
- Mayor flexibilidad entre sectores económicos
El texto contempla una fase piloto entre 2031 y 2035 para desarrollar un mercado internacional de créditos de alta integridad.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el pacto: «Un mes después de la COP30, convertimos nuestras palabras en hechos, con un objetivo jurídicamente vinculante de reducción de las emisiones del 90% para 2040«.
Von der Leyen destacó que existe «una dirección clara hacia la neutralidad climática y un plan pragmático y flexible para que la transición limpia sea más competitiva».
El debate sobre los créditos internacionales en el nuevo acuerdo para reducir emisiones de Europa
Para Edenhofer, una acción nacional sostenida y creíble resulta esencial para impulsar la inversión, innovación y transformación estructural en toda la economía europea.
El científico enfatizó que los créditos internacionales de carbono deben cumplir «los más altos estándares de integridad ambiental para no socavar la transición nacional de la UE».
El Comité Científico Asesor, compuesto por 15 expertos independientes, recomendó originalmente un rango de reducción del 90-95% para 2040.
Durante tres años, el organismo elaboró un marco coherente basado en evidencia científica que ahora incluye elementos adicionales de flexibilidad.
Los colegisladores acordaron salvaguardias para garantizar la integridad de los créditos, permitiendo que la Comisión complemente los criterios del Acuerdo de París.
El mecanismo de revisión incluirá evaluaciones periódicas de los avances en competitividad, precios de la energía y nivel de eliminaciones netas.
El Comité seguirá trabajando con las instituciones y Estados miembros para supervisar la implementación del objetivo de 2040 y garantizar que Europa mantenga una trayectoria creíble hacia 2050.



