En un operativo conjunto de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación y la Policía Federal Argentina (PFA), incautaron más de 200 prendas de vestir y accesorios de lujo confeccionados con pieles de animales exóticos y especies protegidas.
El allanamiento tuvo lugar en una vivienda de Villa Urquiza, Ciudad de Buenos Aires, y representa un golpe significativo al tráfico de fauna.
Este operativo es el resultado de una investigación exhaustiva dirigida por la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (Ufima).
Especies amenazadas convertidas en moda de lujo: el operativo en Villa Urquiza

Entre los artículos secuestrados se encontraron pieles, cinturones, tapados y carteras elaborados con partes de 227 animales. La lista de especies identificadas incluye a:
- Yaguareté: prendas con piel completa y hasta cabezas del animal.
- Ocelotes y leopardos: pieles enteras utilizadas en tapados.
- Yacarés: carteras con cabezas de estos animales.
- Boas, nutrias y visones.
- Aves exóticas originarias de Asia y África.
- Cobra y tahr del Himalaya.
Según los cálculos del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal Argentina (PFA), el valor asciende a 600.000 dólares.
El hallazgo ocurrió el miércoles a la mañana, tras meses de investigación de la PFA y la Brigada de Control Ambiental.
El tráfico de fauna: un delito grave contra la biodiversidad
El tráfico de pieles de animales es un delito ambiental que amenaza la biodiversidad y acelera la extinción de especies únicas. La Subsecretaría de Ambiente reafirmó el compromiso del Estado argentino en la lucha contra esta actividad ilegal que atenta contra el patrimonio natural del país.

Más de 100 especies de aves, 20 de reptiles y 15 de mamíferos en Argentina son afectadas por este tráfico, con alrededor de 20 especies en categorías de amenaza.
El tráfico se concentra en ecorregiones con alta biodiversidad, y los ejemplares capturados son trasladados a grandes ciudades con alta demanda de aves, reptiles y mamíferos como mascotas.
Cabe destacar que el comercio de fauna está regulado y no prohibido. Hay criaderos habilitados de fauna silvestre, controlados por organismos ambientales. Sin embargo, ciertas especies tienen prohibición de comercio y tránsito.



